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Un lugar donde tú oración es desafiada.

Pastor Francisco Barrios

19 de Septiembre de 2023.

 

Existen luchas en las que no hay ánimos ni ganas para seguir peleando en oración por ciertas circunstancias, y aunque pensemos que en la Biblia no había personas o testimonios como los nuestros, si hay quienes con su fe y testimonio fortalecen la vida del creyente.

“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto” – Santiago 5:13-18 (RV 1960).

La oración no solo aplica en momentos buenos o de gozo, sino también en los momentos en los que no sientes que no hay mucha fe, porque Dios oye cada oración, aun cuando estás afligido.

Para cada momento de la vida y circunstancia hay oración, porque esa es la clave, aún más en el espíritu.

Perdonar no es eximir a la persona de su error sino evitarse a uno ser la víctima de tu propia circunstancia, es la oración provee la libertad para ese tipo de situaciones.

Aún en medio de las debilidades, Dios escucha las oraciones de las personas que le buscan con todo su corazón, por eso no hay que prestar oído a los engaños del enemigo que desafían tu motivación y tus momentos de oración.

La oración es el medio de comunicación entre el cristiano y el Padre, y cuando Dios responde es porque has hallado si gracia y para que solo Él se glorifique. Y cuando el milagro viene, la gloria es de Dios.

“Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje” – 1 Reyes 18:41-44 (RV 1960).

Mientras que otros se distraen en cosas del mundo, el cristiano debe permanecer buscando diariamente buscando a Dios en oración.

Tu oración hace que puedas desconectarte de la circunstancia o problema para conectarse con la visión de Dios. Por eso, ten cuidado con lo que están viendo, oyendo o recibiendo de otros, lo único que debe ser de nuestro interés no es el ruido del mundo, sino la voz de Dios.

Desconéctate del mundo para que puedas conectarte con lo que te está diciendo el cielo.

Apaga todo lo que te distrae y te hace ruido de la voz de Dios.

En lugar de buscar soluciones en el mundo para vencer la preocupación, busca la oración para dominar todo lo que preocupa.

Dios necesita una iglesia que no le preste atención al ruido del enemigo, sino que tenga su oído presto a la voz del Señor.

La oración debe provocar en un cambio en ti, que, aunque lo presente o la realidad sea un desastre, su corazón y espíritu esté conectado a la visión de Dios.

Dios es fiel y s su tiempo cumplirá lo que ha dicho, pero necesita gente que mantenga su fe y confíe en lo que Él ha prometido.

Aun lo que Dios ha dicho de Venezuela por años, Él cumplirá con los días de avivamiento y gloria.

¿Eres capaz de mantenerte firme con lo que Dios ha puesto en tu corazón a pesar de que la realidad sea otra?

La batalla más grande no es aquella que se presenta con ejércitos y grupos grandes de enemigos, sino aquella que se pelea en la soledad y en silencio con la oración. La lucha más grande es la que se libra con lo que se dice afuera contra lo que está dentro.

Muchas veces la respuesta o provisión de Dios no se parece a lo que uno espera o un milagro, pero igual le va a sorprender. Y aunque se vea pequeña, es una provisión de Dios.

No caigamos en el error de idealizar a Dios con grandes manifestaciones, ya que Él obra por sendas misteriosas, y cumple sus promesas no como uno espera sino como Él quiere.

Aprende a ver en lo pequeño, algo grande. Cuando estás conectado con Dios, aún lo pequeño lo disciernes como un milagro.

Dios necesita gente preparada para su bendición, no para que se sorprenda sino para que conforme a lo que pidió, reciba.

Los pequeños cambios desatan cosas grandes, cosas mayores.

“Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel. Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel” – 1 Reyes 18:45-46 (RV 1960).

No menosprecies lo grande que Dios hace con las cosas pequeñas.

No importa si comenzaste de último, llegarás primero por el solo hecho de que Dios está contigo.