Project Description

Levantando los muros

Líder Oswaldo Montilla,

martes 20 de febrero de 2024

 

“Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén. Me dijeron: «Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada, y las puertas fueron consumidas por el fuego»”, Nehemías 1: 2-3 (Biblia Nueva Traducción Viviente).

Todo comienza por una carga para restaurar aquello que deseas ver cambiado, por ejemplo, un país.

Este tipo de carga requiere que a través de la oración se levanten muros que rodeen no solo a una nación, sino a nuestra familia y nuestra casa.

La carga que Dios coloca en un corazón se ejecuta con una visión que más allá de las cuatro paredes de una iglesia, la cual se desarrolla en común acuerdo con quienes comparten esa misma visión.

Una iglesia que ora, está dispuesta a tomar la carga y dejar su zona de confort para hacer su parte del muro que están levantando.

Dos factores son esenciales para poder tener carga, y son el amor y la compasión, ya que nos mueve de nuestra posición y nos hace levantarnos para ir a donde Dios quiere.

Los muros que protegen a nuestra nación son los que la Iglesia como cuerpo de Cristo levanta cada día por medio de la oración, el cual protege de los planes del enemigo incluso en tus espacios más personales.

Esta muralla de protección en oración nos guarda de los planes de muerte y nos da vida en abundancia en Dios.

A pesar de las malas noticias o lo que puedas estar pasando, anímate a construir lo que está devastado y verás el asombroso poder de Dios en lo que creías perdido.

Como creyentes hemos sido llamados a construir este muro a favor de nuestra nación sin importar que mal se vea el presente.

Todos hemos sido el resultado de la oración de otro, porque Dios hace lo imposible posible ante nuestros ojos.

La mejor reacción para una mala noticia o tiempos no favorables no es huir sino estar delante de la presencia de Dios y tener la oración como refugio.

“Cuando oí esto, me senté a llorar. De hecho, durante varios días estuve de duelo, ayuné y oré al Dios del cielo, y dije: «Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos, ¡escucha mi oración! Mírame y verás que oro día y noche por tu pueblo Israel. Confieso que hemos pecado contra ti. ¡Es cierto, incluso mi propia familia y yo hemos pecado! Hemos pecado terriblemente al no haber obedecido los mandatos, los decretos y las ordenanzas que nos diste por medio de tu siervo Moisés” – Nehemías 1: 4-7 (Biblia Nueva Traducción Viviente).

Ve a la oración en tiempos difíciles y saldrás fortalecido para vencer contra todo pronóstico permaneciendo en lo que Dios te ha dicho.

La carga que Dios pone en los corazones hace que renuncies a todo por cumplir Su voluntad, impulsándote cada día a hacer algo para Él con las herramientas que Él mismo te va a proveer.

El amor por la carga que Dios coloca en nuestro corazón nos hace tener la mejor actitud frente a las peores circunstancias, porque muchas veces tú eres la respuesta de Dios para esas situaciones.

Recuerda que eres luz en medio de tinieblas, así que muchas veces será la esperanza de quienes están devastados y serán bendecidos por causa de lo que el Señor ha puesto en tu corazón.

Prepárate para sembrar, pero también para cosechar por medio del crecimiento que Dios da.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” – 1 Corintios 2:9 (RV1960).

La única forma de poder compartir o dar a la conocer la gloria de Dios es conociéndola primero por medio de una relación íntima con Él.

Comienza a edificar y vas a ensanchar los lugares en los que estás levantando los muros, recordando que todo comienza por casa con fe.Y aunque veas oposición por causa de esta acción, Dios te hará justicia frente a quienes se han levantado contra ti.

“Yo contesté: —El Dios del cielo nos ayudará a tener éxito. Nosotros, sus siervos, comenzaremos a reconstruir esta muralla; pero ustedes no tienen ninguna parte ni derecho legal o reclamo histórico en Jerusalén” – Nehemías 2:20 (Biblia Nueva Traducción Viviente).

Tu ayuda no proviene de la mano del hombre, sino del Dios que te da la victoria.

Atrévete a pararte en la brecha, a construir y edificar lo que creías destruido, todo de la mano de Dios y corriendo con una visión que no se puede esconder. Sé la luz que este mundo necesita para ser cambiado por el amor de Dios.