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El amor indescriptible del Padre

Pastor Javier Bertucci,

20 de noviembre de 2023.

 

El trabajo de amor del Padre se cumple cada día cuando no se ve limitado por alguna condición o pecado para que Su Espíritu pueda comenzar la obra que ya empezó en cada persona con lazos de amor.

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” – Hechos 4:12 (RV 1960).

No le restemos importancia a la Trinidad, tanto el Padre, como el Hijo y el Espíritu Santo merecen la atención absoluta y por igual de cada creyente, porque unidos son uno solo y unidos proveen de Su amor a nuestras vidas.

La magnitud del amor del Padre no se puede comparar con nada y no se le puede colocar un estándar o limite cuando Él entregó a su único hijo por amor a toda la humanidad en busca de que todos puedan alcanzar la salvación aun cuando pudieron haberse negado.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” – Juan 3:16 (RV 1960).

La misma palabra de Dios da a conocer con una sola expresión la magnitud del amor de Dios por la humanidad, no hay otra forma en la que se pueda expresar con palabras humanas la inmensidad del amor que hay por nosotros en el corazón del Padre.

Jesús es la mayor demostración de amor del Padre hacia la humanidad, y quien se ha convertido en la garantía del pacto de la Gracia y el nuevo pacto para salvación de miles en todo el mundo.

La expresión de amor del Padre no está en una bendición financiera o en la sanidad, aunque es parte del pacto, el acto de amor más grande de Dios es darnos a su hijo Jesús demostrando así que incluso puede amarnos más que a Jesús.

El hecho de ser salvos no depende de las muchas buenas obras que alguien pueda realizar sino de la salvación que proveyó Dios hacia la humanidad por medio de Su hijo Jesús.

“No por obras, para que nadie se gloríe” – Efesios 2:9 (RV1960).

Es importante que nadie caiga en el engaño de la condenación y estatutos para poder alcanzar la salvación, sino que puedan tener en claro que fue el amor indescriptible de Dios quien les dio ese regalo inmerecido por medio del sacrificio de Cristo, que nos dio vida eterna.

Que tu motivación por buscar a Dios e ir a una iglesia no sea impulsada por temor al infierno, sino por revelación del amor del Señor en tu vida, la cual te habilita para ir al cielo.

Debemos ser distinguidos de otros no por la vestimenta sino por como mostramos el amor de Jesús a otros con acciones, actitudes y palabras.

No vivas por tratar de agradar a una persona o a un ministerio, vive conforme al amor de Jesús, el cual no coloca limites o dogmas para recibirlo, sino que por medio de Él comienzas a tener una vida para agradarlo a Él.

La condenación no produce salvación, es el amor de Jesús el que produce un cambio genuino en el corazón, y todo comienza desde que Dios conquista nuestros corazones con pequeños detalles.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” – Apocalipsis 3:20 (RV1960).

Dios hará lo posible por conquistar los corazones de las personas, presentándose como un caballero y demostrando su inconmensurable amor, y en base a ese amor, es que las personas comienzan una relación con Él.

El amor de Dios me permite tener la confianza necesaria para vivir en paz y no preocuparme por el tiempo que vendrá, sabiendo que Dios tiene el control de todo en mi vida y me permite vivir sin ataduras al estrés y todo sentimiento que desestabilice la forma de ser.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” – Filipenses 4:6 (RV1960).

Es el mismo amor de Dios el que permite ir confiados a Su presencia para pedirle según la necesidad sabiendo que Él lo hará y es allí donde nace la acción de gracias aun cuando no vemos lo que nuestro corazón pide al Señor pero que por fe y por Su bondad sabemos que está hecho.

La paz que Dios da protege en todos los sentidos que la mente humana pueda pensar y abarca todo en todo además de no dejar espacio para la duda, y lo que el mundo ofrece no se puede comparar con ella.

El propio concepto del amor desprende de si otros más que complementan la vida diaria, porque Dios tiene cuidado de cada uno de nosotros.

Cuando la religión logra hacer su efecto en las personas y separarles de conocer el verdadero amor que hay en Dios, se da paso a una manifestación del enemigo para traer oprobio sobre la raza humana.

La relación con Dios debe ser por amor y no por interés, la cual desarrolla un querer de correspondencia a esa magnitud de amor que el mundo no puede dar como el Señor lo da.

Dios te da el poder cuando tú lo conoces y lo amas de que lo que tú dices y haces sea permanente en el tiempo, porque eso es como contraparte de tener una relación estrecha con un Dios tan grande y poderoso.

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” – Mateo 6:25 (RV1960).

Nada de este mundo debería causarnos preocupación por no tenerlo, porque cuando sabemos que tenemos a un Dios tan grande junto a nosotros, aprendemos a descansar en la misma paz que nos proporciona Su amor.

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” – Efesios 2:4-9 (RV1960).

No importa la cantidad de cosas que tu mente humana crea que te hacen no merecedor del amor de Dios, no te ama por quien eres sino por quien es Él; cada una de las demostraciones de Su amor son un recordatorio de cuan bueno es el Señor con todos nosotros.

La condenación no tiene espacio en la vida de alguien que conoce realmente al amor de Jesús y tampoco da espacio para señalar.

Cuando entiendes la magnitud del amor de Dios en tu vida, sabes que Jesús se ha convertido por amor a ti en tu mayor defensor y abogado con el Padre, y que es por su causa que aun con defectos y fallas, el Señor sigue mostrando Su amor y misericordia.

“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” – Romanos 8:37 (RV1960).

No hay nada que te pueda separar del amor de Dios y todo lo que con amor ha preparado para sus hijos.