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De la culpa y el miedo a la gratitud

Pastor Francisco Barrios,

26 de noviembre de 2023

 

La gratitud es poderosa cuando se cultiva en el corazón, ya que abre puertas a los milagros y atrae las bendiciones de Dios.

No sabotees la bendición que trae la gratitud con lo que sale de tu boca, ya que la culpa y el miedo hacen que la gratitud se convierta en prisionera y no pueda salir del corazón.

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” – Efesios 4:29 (RV1960).

Con nuestra boca podemos corromper o edificar lo que Dios está haciendo, nosotros mismos tenemos la decisión en nuestras manos para dejar obrar a la gracia o para sabotearla. Por eso, no dejes que lo que salga de tu boca disminuya lo que Dios ha puesto en tus manos.

La queja, el pensamiento negativo y la expectativa equivocada de todo frustra y disminuye lo que Dios te ha dado para bendecirte.

“Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia” – Romanos 5:17 (RV1960).

La gracia de Dios en tu vida puede aumentar o disminuir según lo que haya en tu boca, por eso es importante tener siempre presente la gratitud en nuestras vidas, como señal de que, por gracia, aunque no lo merecíamos, recibimos bendiciones de Dios.

La gratitud honra y reconoce a la gracia haciendo que disminuya el ego de las obras del hombre, para que no se contamine con el espíritu del derecho, ya que nada es por obra sino por fe y por la gracia del Señor.

Dios jamás impedirá que la gracia llegue a tu vida manifestada de tantas maneras, pero en ti está la decisión de potenciarlo o disminuirla según la gratitud que haya en tu corazón, entonces, ¿Qué harás con lo que Dios te dio?

“Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra” – Romanos 11:6 (RV1960).

La gracia no tiene que ver con el esfuerzo o habilidad, sino con lo que Dios quiere hacer en tu vida, los milagros dependen de la gracia, porque nada tienen que ver contigo, pero si todo con el Señor.

Esa misma gracia tiene el poder de cambiarte la vida, de los peores inicios a los mejores finales, de forma tal que sepas y reconozcas que no hubo otra manera que no haya sido por la gracia de Dios manifestada en ti.

Todos en algún momento clamamos y reconocemos que en nuestras vidas necesitamos la gracia de Dios, porque no tenemos las fuerzas necesarias para lograrlo, sino que necesitamos el poder de Dios obrando para poder alcanzar lo que anhelamos.

“Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día” – Deuteronomio 8.18 (RV1960).

Cuando existe un corazón agradecido que está en constante gratitud con el cielo, aumentas el nivel de gracia sobre tu vida y así continuar en un ciclo de gracia en gracia, que te llevará a nuevos niveles de bendición y gloria de Dios.

“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto” – Proverbios 4:18 (RV1960).

Ten presente siempre en reconocer a Dios por todo lo que te ha dado y no desvíes la gratitud que Él merece por la gracia que ha provisto en tu vida.

“Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado” – Lucas 17:17-19 (RV1960).

Debemos combatir el espíritu de culpa y miedo, para que con un corazón libre haya acción de gracias a Jesús por siempre.

La gratitud te lleva a nuevos lugares, edificando con tu boca lo que por gracia Dios te ha dado. Pero no te conformes con el milagro, pues eso solo es el inicio del ciclo de gloria en gloria que se multiplica cuando hay gratitud.

Dar gracias y estar agradecido son dos cosas diferentes, pues mientras uno es solo de boca y por educación, la otra emana desde el corazón.

Si tienes tiempo para pedir, también tienes que sacar tiempo para agradecer.

No te quejes de los errores del pasado, los cuales acarrean culpa en tu vida, Dios desea que seamos libres en Jesús para que podamos encaminar nuestro futuro hacia el buen camino.

Con una mala visión de quién es Dios, las personas crecen y son cautivas del miedo y la culpa acompañados de la condenación por causa de sus propias decisiones.

No vivas dentro de la sociedad del miedo, en la cual el diablo te atormenta con tus errores, fallas y debilidades, dale paso a la gratitud que produce una manifestación de la gracia de Dios en ti.

El miedo de hará quedarte en el mismo lugar, porque el precio de la inacción será más costoso que el de una equivocación, pero Jesús vino a quitar toda la culpa para entregarte su libertad y un corazón donde la gratitud pueda crecer.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” – Mateo 11:28 (RV1960).

Dios jamás querrá condenación para sus hijos, pues con gran paciencia y amor ha enderezado nuestros pasos, es un Dios que busca que le ames con todo tu corazón. Cada dolor, equivocación, error, Dios está dispuesto a repararlo para tu propio beneficio.

Aun cuando no hemos ido encaminados en su voluntad, Él siempre ordena nuestros pasos.

“¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?” – Lucas 15:4 (RV1960).

No te muevas por miedo, muévete por fe. Que quien te motive a dar pasos sea la fe en Dios y no el miedo a la condenación por los errores.

“Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” – Mateo 25:20-29 (RV1960).

No le des espacio al miedo, pues éste te hará perder aún lo poco que tienes y que has obtenido por miedo a no querer avanzar.

Dios está demandando de ti algo que él sabe que puedes hacer y cumplir, Dios cree en tu capacidad porque Él tiene el poder.

Y aun cuando veas o sientas que tus capacidades o talentos son pocos, no veas lo que está en otros, sino enfócate en lo que Dios ha puesto en ti y maximiza tu pequeñez para que darle gloria a Dios.

Un corazón que permanece en gratitud, puede ser agradecido sin importar la circunstancia.

“hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” – Efesios 5:19 (RV1960).

Dios quiere es una gratitud eterna, con la que podamos ser un reflejo de lo que hay en el cielo.

“Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” – Apocalipsis 4:8-11 (RV1960).

La acción de gracias puede transformar cualquier situación, multiplicando lo que tienes, viviendo con un corazón dispuesto a reconocer siempre que por gracia estás donde estás y caminas hacia el cumplimiento de las promesas de Dios. Vivamos siempre agradecidos con Dios por Su bondad.