“RECUPERANDO EL FUEGO DE DIOS”

Dios ha escuchado el clamor de los corazones de jóvenes que han estado esperanzados en volver a sentir el Fuego del Espíritu Santo, porque es Él quien los bautiza en fuego y renueva sus fuerzas; la Palabra de Dios dice: “Los jóvenes flaquean y caen, pero los que esperan en Él tendrán nuevas fuerzas”. En el aposento alto, los 120 estaban esperando pacientemente y en un momento dado, empezaron a dudar, diciendo: “¿será que la promesa va a llegar?”, pero el Espíritu Santo se encargó de recordarles que siguieran, porque esa promesa se cumpliría y es para hoy también, en ella tenemos que esperar pacientemente y no desmayar en clamarle, anhelarle y pedirle que nos visite. Andamos por fe, no por vista, necesitamos que esa promesa se manifieste, porque los que estaban en el aposento alto no desmayaron hasta que el Espíritu Santo se manifestó. No nos podemos conformar con ir, venir, tener una comunión con Él en el lugar secreto y pensar que ya  cumplimos, porque esa no es la relación de amor que el Señor desea que tengamos con Él, porque Él desea manifestarse en nuestras vidas. Seamos como David que fue un hombre que rescató el Arca de Dios la cual representaba su Presencia.

1 Samuel 4:10-18: “Pelearon, pues, los filisteos, e Israel fue vencido, y huyeron cada cual a sus tiendas; y fue hecha muy grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres de a pie. Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos de Elí, Ofni y Finees. Y corriendo de la batalla un hombre de Benjamín, llegó el mismo día a Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza; y cuando llegó, he aquí que Elí estaba sentado en una silla vigilando junto al camino, porque su corazón estaba temblando por causa del arca de Dios. Llegado, pues, aquel hombre a la ciudad, y dadas las nuevas, toda la ciudad gritó.  Cuando Elí oyó el estruendo de la gritería, dijo: ¿Qué estruendo de alboroto es este? Y aquel hombre vino aprisa y dio las nuevas a Elí.  Era ya Elí de edad de noventa y ocho años, y sus ojos se habían oscurecido, de modo que no podía ver. Dijo, pues, aquel hombre a Elí: Yo vengo de la batalla, he escapado hoy del combate. Y Elí dijo: ¿Qué ha acontecido, hijo mío? Y el mensajero respondió diciendo: Israel huyó delante de los filisteos, y también fue hecha gran mortandad en el pueblo; y también tus dos hijos, Ofni y Finees, fueron muertos, y el arca de Dios ha sido tomada. Y aconteció que cuando él hizo mención del arca de Dios, Elí cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta, y se desnucó y murió; porque era hombre viejo y pesado. Y había juzgado a Israel cuarenta años.”

A Elí, el papá de estos dos muchachos, que habían muerto le fue profetizado que esto le acontecería y sabe por qué, porque Elí fue un hombre que no exhortó a sus hijos, los cuales pecaban dentro del templo y esto causó un dolor en el corazón de Dios, porque Elí no cumplió su función como sacerdote y fue cuando Dios levantó a Samuel, un muchacho que había sido consagrado a Dios y se crió con los hijos  de Elí y aunque creció con ellos nunca se contaminó. Dios tiene cosa nueva, Él empezó algo nuevo y quiere que te determines como David que no fue como Saúl, el cual despreció el Arca de Dios y aunque gobernó cuarenta años nunca se preocupó por recuperar el Arca de Dios, antes bien se preocupó por tener el favor de la gente, por su apariencia y por su reinado, no porque Dios reinara en él y lo ayudara a gobernar. David respetó a Saúl hasta el final y lo consideró su rey, a pesar de que Saúl quería matarlo por envidia. Otra diferencia de David con Saúl, es que David amaba con todo su corazón la Presencia de Dios y él quiso restaurar el tabernáculo, quiso que volviera otra vez el Arca de Dios al pueblo, tenemos que ser como David y no esperar que sea un líder el que nos arrastre a la Presencia de Dios.

Podemos estar llenos de debilidades, David también las tenía pero aun así Dios lo llamó un hombre conforme a su corazón y sabe por qué, porque a pesar de todas las cosas él era humilde y sincero en lo íntimo con el Señor.  Podemos vivir solo por un tiempo de la gloria de los hombres, de palmaditas y que nos digan que bien lo hacemos, pero no podemos vivir sin el Espíritu Santo, debe haber un clamor, un desespero por Él, el Espíritu Santo nos anhela celosamente, nos desea desesperadamente y allí en el lugar secreto sabe de qué cosas tenemos necesidad. El Espíritu Santo es el anillo de compromiso que nos dejó Jesús para que cada vez que lo sintamos sepamos que Él está con nosotros, aun cuando nos equivocamos, aunque lo contristemos, si lo llamamos y le pedimos perdón, Él es propicio y nunca se va de nosotros, porque dice que estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.  Otra característica de David fue que él se sujetó,  esperó su tiempo, supo esperar porque David llegó a conocer en el antiguo pacto al Espíritu Santo, por eso le adoraba y le daba alabanzas; una de las manifestaciones de que cargas el Fuego de Dios es su gozo, que no depende de circunstancias, ni de dolor, porque podemos tener mucho dolor y tristeza, pero el gozo de Dios es nuestra fortaleza. Quien lleva el Arca de Dios debe consagrarse lo que significa apartarse del pecado, porque al volvernos a Él y mirarlo no tenemos ojos para más nadie y tú y yo somos portadores de la Presencia de Dios. Quien carga el Fuego de Dios no le importa lo que piensen los demás, simplemente se rinde ante Él y lo que Dios desea es que los jóvenes estén tan encendidos, tan llenos del Fuego de Dios que resistan hasta el final y se fortalezcan para que vean la gloria de Dios.

Humildad, obediencia, sabiduría, caracterizaban a David y sabe por qué, porque el Fuego de Dios te da temor hacia Él y te ayuda a proteger esa llama, te puedes preguntar ¿cómo hago para encender ese fuego nuevamente? El Espíritu Santo está dentro de ti, Pablo le dijo a Timoteo: “Te aconsejo que avives el fuego del don de Dios”, es decir, Dios te dio ese don y qué hace Satanás, intentar apagarle. ¿Para qué tú eres un joven en fuego? Eres un joven en fuego para avivar este país, para entender que no solamente te quedas en esta nación, sino que Dios necesita que esa llama que Él depositó en ti, se extienda y se propague, porque quién tiene el Fuego de Dios no retrocede sino que va hacia adelante, Dios y el Espíritu Santo son tu garantía. David no escatimaba nada para darle a su Dios, ¿Cuántos desean conocer al Espíritu Santo en un nuevo nivel y en una nueva dimensión? Porque lo que desea el Espíritu Santo es que no te conformes con lo que has alcanzado, sino que tengas una expectativa cada vez mayor, no solo cuando vayas a la casa de Dios, sino también cuando estás en tu lugar secreto.