¡Yo tengo esperanza!

Job 17:15 “¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza?
Y mi esperanza, ¿quién la verá?

Mi esperanza no está en las circunstancias, ni en lo que veo, sino en mi corazón y en lo que creo; de esta forma, ninguna adversidad, ni nada puede moverme. Debemos ser portadores de esperanza y una luz en medio de tanta oscuridad. La esperanza es una influencia, y ella no se pierde, pero puede ahogarse por la desesperanza, cuando dejamos que lo externo nos rija; tal vez usted no ora, ni lee la Palabra de Dios, pero sí se llena de la información de todo cuanto ocurre, y esto puede generar en su vida desesperanza. Estos son días peligrosos, no podemos ser ignorantes de ello, por lo cual hay que saber vivir en estos días peligrosos con fe. Debemos reconocer que hay una lucha espiritual por el destino y futuro de este país: entre la violencia y la paz. Por tanto, hay que estar más interesado en lo que Dios quiere hacer y no en lo que está pasando. El final que Dios tiene preparado – y Él ya lo conoce – es bueno; esto termina bien.

El que tiene esperanza, tiene futuro. ¡No deje perder su futuro! Quien tiene esperanza, tiene una visión de futuro, y se prepara para días mejores. ¡Tengo esperanza, tengo futuro, tengo una visión! De manera que, mi esperanza es muestra de mi fe. Dios no nos ha dado fecha, pero nos dio una visión de que lo mejor está por llegar, de que la tristeza que veo hoy en la gente será sustituida por gozo y alegría. No estamos para medir el ambiente, sino a generarlo, transformando circunstancias. Cuando dejamos de tener deseos por Dios y la visión que nos da, empezamos a tener deseos vanos por las cosas temporales de este mundo. En poco tiempo podemos pasar de un extremo a otro, como Pedro, quien en un momento expresó lo que le fue revelado por el cielo de que Jesús era el Hijo de Dios y en otro momento bajó tanto su nivel espiritual que Jesús le dice que se parecía al mismísimo diablo, porque dejó de ver las cosas del cielo y comenzó a observar solo las cosas de este mundo o sistema. Si quiere ser como Jesús, desarrolle la vida de Jesús, que fue de servicio genuino a la gente.

El que tiene esperanza no puede esperar vergüenza, porque la esperanza no avergüenza. El apóstol Pablo señaló: “conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.” Pablo enfatizaba con ello que tenía fe y tenía esperanza, por lo cual, su certeza era que Cristo sería glorificado en su vida cualquiera fuera la circunstancia; es decir, tenía la determinación de que a través de su vida, Jesús sería hecho famoso, su mensaje expuesto y Él conocido de manera auténtica. ¡Lo que espero, viene! La gran pregunta es: ¿qué esperas? Si nos unimos a esperar porque vendrán mejores días, van a venir; pero, si nadie lo esperase conmigo, igualmente, lo que espero vendrá, porque la desesperanza de otros no anula mi esperanza. Asimismo, debemos creer que nuestro futuro viene y que los problemas del presente se irán cuando venga nuestro futuro. Al confesar mi esperanza, me lleno de fe, y esos problemas que se han querido atornillar, tendrán que aflojarse. Hable de su esperanza cada día, así la fortalecerá. Dios puede cambiar en un día circunstancias de años, aunque parezca imposible e ilógico. El que oye a Dios y le obedece será bendecido por Él de manera abundante, aunque igualmente, parezca imposible e ilógico. Cada vez que la tristeza toca el corazón, reconozca que hay ausencia de esperanza. Cuando tenemos esperanza, tenemos una sonrisa en el rostro, alegría en el corazón y traemos una influencia sobre otros. De esto se trata el cristianismo, de traer esperanza y mostrar a Jesús.

Job 11:18: “Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro.  Te acostarás, y no habrá quien te espante; Y muchos suplicarán tu favor.”

Finalmente, el que tiene esperanza, siente confianza. Ve lo que ve, oye lo que oye, pero se mantiene creyendo que vienen días mejores. Así también, la gente busca a los que tienen esperanza. Gente se nos acercará, porque tenemos esperanza. Vamos de salida del momento de problemas y oscuridad, ¡vienen días de gloria!