“Yo estoy en control” (Servicio de Oración)

La vía para permanecer en el camino de Jesús es la oración. No importan los talentos, dones y capacidades que tengas, si no oras intensamente no hay garantías de permanecer en Jesús. Aunque se vea desordenado, aunque parezca que Dios no está, todo va a salir bien. Recuerda que el Espíritu Santo se mueve en medio del caos. Dios está en control aun cuando el barco se está hundiendo, y aun en medio de la depresión y la tristeza.

El diablo siempre se le opone a lo que sea de Dios, y siempre le hará frente a todo lo que emprendas que tenga un componente divino. Todo lo que tiene propósito, el diablo trata de asesinarlo; le hace oposición de manera despiadada, al punto que puede causarte tristeza, dolor y heridas para que cambies el camino y te desvíes. Una vez que Satanás agota su repertorio de oposición, él cambia su traje de diablo y ya no es un diablo malo, sino uno con una personalidad agradable. El diablo te ofrecerá algo que aparentemente es bueno, a cambio de algo que tú tienes. Él te puede dejar la fama, el dinero, pero te quitará el camino, TE DESVIARÁ. El camino es Jesús.

El diablo te engañará diciéndote que te irá bien, y serás feliz por otro camino, lejos de Jesús. Jesús le dijo a sus discípulos: “Oren y velen para que no entren en tentación”. Todo el que tenga una vida de oración, tomará la decisión de permanecer en el camino, en Jesús.

La única forma de permanecer de pie es orando por nuestras familias y autoridades. La victoria de Jesús se gestó en el Getsemaní; Él oraba intensamente para no negociar lo que Dios le había mandado a hacer y no desviarse del camino. Jesús sintió la tentación, pero no cedió ante ella. El diablo siempre te ofrecerá algo, pero nunca te cumplirá.

Crecer no debe ser según nuestras formas y maneras, sino según la manera de Jesús. Hoy hay iglesias grandes pero que influencian poco. No hay manera de influenciar sino a través de la oración. Lo que genera un cambio en el mundo espiritual es la oración. El tiempo que vivimos no es para descansar, sino para levantarnos del sueño, porque está cerca la salvación. Mateo 26: 45: “Jesús vino a sus discípulos y les dijo: dormid ya. He aquí ha llegado la hora y el Hijo del Hombre será entregado a pecadores”.

Hay un tiempo profético en el que la oración es necesaria, un tiempo profético para una nación. Es tiempo de clamar al cielo por un país, es tiempo de orar por sus líderes y redoblar tu tiempo de oración. Si has orado antes, ¡ora ahora! Después que pase el tiempo profético, no habrá tiempo para orar.

Jesús es equilibrado, Él sabe lo que debes hacer en esta tierra. Pero ahora, lo más importante, es la oración; vendrá otro momento para hacer lo demás.