“¡Y recibiréis poder!”



Para recibir el poder de Dios debemos tener el deseo de recibirlo en nuestras vidas. No es necesario que tengas un cargo de liderazgo dentro de la iglesia, solo la fe y el anhelo de recibirlo.

Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

Jesús apareció para acabar con los intermediarios en tú y Dios, ahora el único mediador es Él por medio de su sangre. Jesús se convirtió en el sumo sacerdote y conquistó ese poder para entregárselo a su iglesia, ese poder se llama Espíritu Santo. Todos los discípulos vieron todos los prodigios y milagros que hizo Jesús en la tierra, pero no habían experimentado ese poder en sus vidas.

En el caso de Pedro, Él negó a Jesús tres veces, pero no por no amarle, sino porque era débil y no tenía el poder del Espíritu Santo. Es decir, sin ese poder no podrás vencer a tus debilidades. Cuando el poder del Santo Espíritu llegó a la vida de Pedro predicó con pasión y se convirtieron miles de personas.

El poder del Espíritu Santo no es para que seamos famosos, este poder viene a nosotros para convertirnos en un instrumento de salvación, porque las personas no creerán en Jesús hasta que no lo vean reflejado en ti. Cuando el poder de Dios se manifiesta en ti, será evidente un cambio en tu vida.

Aunque una persona este pecando, Dios está obrando en su corazón porque Él es la luz que disipará esas tinieblas. La verdadera manifestación de Jesús en alguien, es a través del poder del Espíritu Santo. Cuando predicas las buenas nuevas demuestras ese poder en tu vida.

Isaías 61:1-2-4 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones”.

Las personas que están llenas del poder del Espíritu Santo llevarán el mensaje de Jesús a cada lugar y edificarán a su país en valores y principios. Por otra parte, ese poder produce definiciones en nuestras vidas, es decir quién es santo, más se santifica y el que peca, pero no se arrepiente, peca más.

¿Hasta cuándo hablaremos de juicio? Dejemos de condenar y juzgar a la persona que falla y confiemos que el Espíritu Santo sea quien trabaje en su vida.

Hechos 2:16-21 “Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Solo cree que Dios derramará su Espíritu sobre ti. Tal como reseña la Biblia en el Antiguo Testamento, Dios usó una mula para hablarle a un profeta, entonces no dudes que te usará para propagar su Palabra.