“El verdadero origen de la autoridad y del poder”

La Iglesia por ir tras las añadiduras del Reino, ha perdido el Reino; pero el que tiene Reino se convierte en atractivo de esas añadiduras, porque Reino es dominio, gobierno y autoridad. Jesús no vino a fundar religión, sino a fundar un Reino, a traer el Reino de los cielos a la tierra. Una Iglesia puede gobernar a través de la oración, pero si le da el verdadero valor a la intercesión; debemos aprender a involucrar a Dios en la cotidianidad de nuestras vidas, dice la Biblia: “Encomienda a Jehová tu camino, confía en Él y Él hará”, para cualquier cosa que hagamos en la vida necesitamos a Dios. Es tiempo de velar, lo que significa mantenerse despierto, cuando Jesús hablaba de velar se refería a situaciones donde la oración no bastaría, por lo que se requiere que velemos para no entrar en tentación. Vivimos tiempos peligrosos y la Iglesia sin ayuno, intercesión y oración es una Iglesia muerta, la oración te conecta con Dios y hace que su Reino venga a la tierra.

1 Pedro 5:8: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”

Vendrá el tiempo para celebrar las victorias, pero ahora estamos librando la batalla más grande que este país ha necesitado, es una batalla espiritual y la Iglesia  tiene que redoblar su ayuno, oración e intercesión para tener dominio y autoridad. La Iglesia ha disminuido su oración, y por ello, ha disminuido el Reino, la influencia y el poder; las enfermedades saldrán es con la autoridad que da el Reino pero necesitamos volver a la intercesión y oración. En tu vida se va acabar el reinado de la enfermedad, de la discordia y la pobreza cuando empieces a gobernar por medio de la oración y la intercesión, las armas de nuestra guerra no son carnales sino espirituales y poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. El éxito del diablo está en que la Iglesia no vele en la oración, esta generación de jóvenes ahora puede morir por no darle el valor a la oración, el ayuno y la intercesión; Jesús pasaba mucho tiempo orando, si queremos ganar esta batalla, tenemos que dormir menos y trabajar más.

Usted tiene dos maneras de recibir autoridad según la Biblia, la primera, es la autoridad delegada,  Jesús conquistó todo poder y autoridad y se lo delegó a la Iglesia, la Palabra de Dios registra que Jesús no solo tenía 12 discípulos, tenía muchos más y que tomó a 70 y los mandó adelante dándoles autoridad sobre demonios y para sanar enfermos, eso es autoridad delegada. La Biblia enseña que Jesús a nosotros nos delegó poder y autoridad, todos los que nacimos de nuevo y creemos en Jesús tenemos autoridad delegada, pero ese poder es limitado, hay demonios y enfermedades,  que no se rinden ante una autoridad delegada porque son muy rebeldes. La segunda forma que la Biblia da para recibir poder y autoridad, es a través del ayuno y la oración y este poder si no tiene límites, no hay demonio, principado, cáncer, ni gobierno que pueda vencer este poder y esta autoridad, en la Iglesia y en el creyente, si descubres esa autoridad hasta ese momento llega el diablo en tu matrimonio, en tus hijos y la pobreza en tu despensa.

Mateo 17:14: “Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.  Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?  Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno.”

Los discípulos tenían autoridad delegada, habían recibido poder para echar fuera demonios y sanar enfermos, pero había una clase de demonios con la cual ellos no pudieron, estos solo se sujetan a la vida de Jesús en ti, debido a que esa es la verdadera fuente del poder y de la autoridad. Jesús no solo tenía autoridad delegada del Padre, oraba intensamente siempre, no tenía solo oración sino vida de oración, que es la fuente de todo poder y autoridad. La Iglesia necesita el ayuno y la oración que traen fe y fortalecen tu vida.