Venciendo el temor


La Biblia dice que temamos a Dios, refiriéndose, no a miedo, sino a honrar a Dios; en cambio, el temor que dice que tuvo Adán cuando pecó, se refería al miedo, a lo que puede hacerte daño. El temor se origina en lo espiritual, es un espíritu; el temor malo que viene de las tinieblas es este que menciona 2 Timoteo 1:7: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” El miedo es un falsificador de lo original, pero nunca lo falso puede sustituir la verdad, y la fe vencerá el temor; este siempre está rondando y es un arma principal de Satanás.

Romanos 8:15: “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”

El segundo Adán vino al mundo para despojarnos del temor, el temor esclaviza y ata a la gente. Muchas doctrinas que se usan hoy, se usan para generar temor, queriendo que la gente se aleje del pecado por el temor. La sociedad está totalmente atemorizada, pero debemos echar fuera todo temor, este actúa de la misma manera que la fe en el mundo espiritual. Cuando usted teme, usted atrae eso a lo que teme. El temor es el arma de Satanás para anular la Palabra de Dios. La fe mueve la mano de Dios; el diablo está tratando de que dudemos de lo que Dios dijo, y por eso quiere llenarnos de temor. El temor puede influenciarnos desde afuera, pero no puede manar del corazón de alguien que tiene a Jesús en él.

Debemos correr a Dios, porque la fe viene por el oír y oír la Palabra de Dios. El temor es una fuerza satánica que viene contra usted cada vez que puede; en cambio, la fe es el poder creativo de Dios, y tú te beneficias de ella, mientras que del temor viene dolor y sufrimiento. El temor opera para hacerte dudar de las promesas de Dios, y es una de las armas principales de Satanás para anular a la Iglesia. Jesús ya nos redimió, porque Él murió por nosotros y estamos bajo su protección. Así como el temor es la fuente de Satanás para anularnos y hacernos dudar, la fe es la fuente de poder de Dios para nosotros.

Mientras usted permanezca en la Palabra, el diablo no lo puede tocar. Estudiar la Biblia no edifica su fe, sino que le da la capacidad para tener más fe, pero cuando usted pone en obediencia la Palabra de Dios es cuando la fe crece. Necesitamos ir a la Palabra de Dios y llenar nuestro corazón de ella, y cuando la pongamos por obra, nuestra fe crecerá.