“Una Iglesia encendida en fuego”

No podemos divorciar la connotación espiritual de la Iglesia, con el servicio; quien piense que a través del servicio que hacemos lo desviamos a lo social, se equivoca, porque toda esa gente habla de Jesús, es decir, quieran o no, le estamos lavando la cara a la Iglesia, porque durante mucho tiempo, esta se encerró en cuatro paredes y Jesús desarrolló su ministerio no en un templo, sino en la calle. La Iglesia ha evolucionado con el paso del tiempo y se ha introducido en lugares a los que la gente puede llegar de manera ordenada, para escuchar una palabra y aplicarla a sus vidas; pero el problema comienza cuando la Iglesia se limita solo a esas cuatro paredes y resulta que la connotación de leudar toda la tierra, se reduce a un sencillo grupo que va solo los domingos a un templo y que se disuelven o diluyen en la sociedad, sin ninguna afectación a ella, ese no es el llamado de la Iglesia y no es el llamado de Jesús, Él mismo dijo ustedes son la luz, y la luz se pone sobre la mesa para alumbrar todo y no debajo de ella.

La Iglesia debe asumir su rol de influencia en la sociedad y debe entender su connotación espiritual en medio de una sociedad. Cuando Juan el Bautista predicaba el arrepentimiento o el bautismo para arrepentimiento, aparece alguien y cuando lo ve dice: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, pero antes había dicho: “detrás de mí viene alguien del cual no soy digno de desatar las trenzas de sus sandalias, que les va a bautizar con fuego.” Esa posición o connotación de fuego tiene que ver con una visión diferente de la acción de la Iglesia, lo que antes era un creyente y lo que después debería ser un creyente; un creyente antes era una persona muy pasiva que se limitaba a propagar un mensaje de forma muy calmada, pero luego viene Jesús y la forma de Él manifestar el mensaje era alborotadora, donde Jesús llegaba se creaba un caos, un caos santo y espiritual, pero era un caos,  así que Jesús no era propiciador de un orden contralado, era propiciador de un desorden de desesperación de la gente, porque la gente quería oír a Jesús, la gente quería ver, tocar y que Jesús orara por ellos. Pero esta connotación tenía que ver con lo que la Iglesia sería, una Iglesia que está encendida en fuego, porque su procurador o fundamento es alguien que era fuego; es imposible que si Juan dice “El que viene detrás de mí los va a bautizar en fuego”, usted sea una vela apagada.

La Iglesia no es llamada a ser humo, no es llamada  a ser un ente sin influencia y sin impacto, sino que siempre fue llamada  a ser la cabeza de los montes y más adelante viene a ser llamada el fuego y la luz; la Iglesia no puede esconderse detrás del legalismo o de organizaciones estériles, tenemos que salir y manifestar quien es Cristo en nosotros, tenemos que mostrarle a la gente quien es Cristo, no por lo que se diga en un templo, sino por lo que se hace en las calles. Una de las connotaciones claras de que estamos haciendo la voluntad de Dios y que vamos avanzando, es tener al diablo en contra y eso nos debe acostumbrar a ser criticados, atacados, estorbados y eso es normal; la Iglesia no debe engañarse a sí misma pensando que cuando todo está bien es porque está bendecida, porque puedo estar bendecido y aún las cosas están mal, esa es la verdadera bendición, que resalta en medio de las tinieblas.

Hechos 2:1-3: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.”  

Hay una porción de fuego para cada creyente, todos debemos tener una cuota de responsabilidad en encender la llama de la salvación en cada uno de los venezolanos; una Iglesia que se enciende en fuego, es una Iglesia que sabe orar. La Iglesia que nace en el libro de los Hechos, nace con fuego y nace bajo el contexto de estar encendida por una llama de fuego sobre su cabeza; cuando Jesús le anuncia a un grupo de quinientas personas, que no se movieran y se quedaran en ese lugar, en diez días solo quedaron ciento veinte personas y sobre estas fue que se posaron las lenguas de fuego, porque las lenguas de fuego o el fuego es solo para aquellos que están en el lugar donde Dios les dijo que estuvieran. La gente que no asume su responsabilidad de influencia, están dispuestos a buscar lo mejor para ellos, ante que lo mejor para Dios y para un pueblo; esta Iglesia que se enciende en esta clase de fuego y responsabilidad, no oran por una disciplina o por responsabilidad, sino que oran hasta que algo suceda. Esta gente no solo ora hasta que algo pase, sino que su oración y trabajo hacen que lo que tocan tiemble, sacuden los lugares donde llegan; y hablo de corazones, ya no hablo de locales, sino de corazones.

Hechos 4:31: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.”

Note bien que los de Hechos 2 reciben una clase de llenura del Espíritu Santo y un fuego o una pasión, pero los de Hechos 4 que son los mismos de Hechos 2, reciben algo más que no recibieron en la primera ocasión, donde recibieron  una lengua de fuego que les hacía hablar en otros idiomas y les imprimió a su corazón una pasión única; en Hechos 4 esta pasión se traduce en una predicación y se dan cuenta que si no hay más denuedo y pasión que problemas, los problemas ahogarán su pasión. Un cristiano debe pedir denuedo para hablar la Palabra de Dios, porque esto es una lucha por las almas y a esto el diablo le teme. Usted cree que esta Iglesia de los Hechos que nació en el fuego del Espíritu Santo y que no permitió que se apagara, tenían tiempo para criticarse y que permitían las diferencias normales que pueden existir como resultado del carácter, personalidad, no lo permitían, porque había un propósito más alto y más digno, claro que va a haber diferencias porque todo el mundo tiene sus formas, pero si hay un propósito más alto y más digno, yo suscribo mis diferencias con toda persona, a un propósito más alto.

Hechos 2:6: “Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.”

Una Iglesia que está encendida en fuego tiene el poder de afectar todo lo que le rodea, porque están llamados a eso, la Iglesia está llamada a ser una influencia masiva, pero para lograrlo hay que hacer un estruendo, hay que hacer mucho ruido; la Iglesia que tiene fuego es y siempre será notada, porque tiene atracción hacia las multitudes, porque está diseñada para atraerlas, así que la Iglesia de este tiempo, como fue la Iglesia de los Hechos, está diseñada para hacer mucho ruido. Lo que Dios va a hacer en Venezuela, va a afectar a las naciones del mundo en los próximos años, porque este fuego apenas está comenzando y sucederá un estruendo tan grande que todo el mundo lo notará. ¡Vienen días de gloria, prepárese para eso!