“Una Intervención del Cielo”

Hechos: 16: 16- 22 “Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.  Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades; y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,  y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos. Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas”.

Cada vez que las cosas parecieran no tener solución, Dios intervendrá mostrando su gloria sobre esa circunstancia. Cuando nosotros decidimos hacer la voluntad de Dios y traer la influencia de Jesús a esta tierra, recibiremos persecuciones y pruebas, no para sorprender sino para usar la fe y vencerlas.

Hechos: 16:23-24 “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.
El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo”. 

Traer los valores de Jesús en medio de un caos social y hacer la voluntad de Jesús, traerá circunstancias pero Dios siempre nos protegerá, estemos firmes en el día malo y Dios nos librará.

Hechos: 16:25: “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. 

Aunque evaluemos el hecho de que pasamos por problemas, no busquemos culpables sino soluciones, por eso no hay nada que temer, porque estamos orando por un país lleno de esperanzas. Es necesario alentar y confesar a través de la Palabra de Cristo y no a través de quejas que influyan negativamente al que nos escucha, porque  la sociedad observa y oye al creyente.

Queremos que este país conozca y crea en Jesús, el restaurador de vidas para bien y para siempre. El peor preso que existe es el preso de alma, pero el que cree en Jesús nunca será detenido su libertad en Él. Cuando Jesús interviene en nuestras vidas y nuestro país, somos libres de cualquier condición de oprobio.  Cree y espera que lo mejor está por llegar para nuestras vidas.