“Una fe probada”

Lo que usted prueba, está garantizado. La prueba es la afirmación, certificación o la confirmación de la veracidad de lo que yo creo o tengo. Un producto, no es lo que dice su etiqueta sino lo que es su contenido. Asimismo, Dios siempre va a probar nuestra fe. En tiempos de crisis como las que estamos viviendo, con conflictos morales, sociales, económicos o políticos, es necesaria una palabra de fe. Una palabra que forme al cristiano para cuando esté en fracasos y lleno de problemas, y para entonces, salga vencedor de cada adversidad. Hay un fe, que te permite entrar en la boca del lobo o el foso de los leones, para sea fortalecida y pueda crecer, mas no existe la fe evasiva, que siempre esquiva las pruebas.

Dios quiere que tú creas por lo que Él es, y no por lo que te da. El momento de la prueba, realmente definirá el estado de tu fe.

Como venezolanos, requerimos el mismo tipo de fe que tuvieron Sadrac, Mesac y Abed Nego, amigos del profeta Daniel. Ellos, se negaron a arrodillarse ante la estatua que el rey Nabuconodosor había ordenado a levantar; clamaban a Dios para que fueran librados del horno de fuego, con lo que eran amenazados a muerte y sin embargo, Él permitió que entraran, y allí fueron librados. Es fácil decir que “Dios es bueno” cuando todo va bien, pero es muy difícil decirlo con facilidad en los momentos de angustia. No importa el valle de lágrimas que estrés cruzando; aférrate de las promesas de Jesús, y declara con convicción: “¡Dios es bueno!”.

Salmo 91-15: “Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré”.

Había un hombre que la Biblia menciona, el cual era muy próspero en todos los aspectos de su vida y decía fácilmente: “Dios es bueno”. Este hombre fue Job. Satanás iba delante de Dios pidiéndole permiso para zarandear a Job, apostando a que él negaría al Señor si se quedaba sin nada. Dios aprobó aquella propuesta, con la condición de no tocarlo a él directamente ni dañar su vida. Job llegó al punto de perderlo todo, incluyendo sus bienes, su familia, su salud y adicionalmente, los que decían ser sus amigos, le incitaban a negar a su Dios, y maldecirlo. Por encima de todo esto, Job afirmaba: “DIOS ES BUENO”. A él no le importaba si Dios no le daba lo que quería, o si no le complacía en sus deseos, porque él sabía quién era su Dios, y que todo lo que le pasaba, le ayudaría para bien.

1 Pedro 1:3: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”.

La fe de reino, es la fe probada; la fe validada, es la fe madura; de lo contrario, no tiene validez. Mantén tu esperanza viva. Jesús murió para darte esperanza, donde había desesperanza. No importa si pierdes cosas materiales, pues la fe te ayuda para recuperar todo lo que perdiste, pero si pierdes la fe, ya lo perdiste todo. Así como cada país tiene una moneda que es el medio de intercambio con otros países, en Dios, la fe es la moneda de Dios con la que puedes hacer las transacciones necesarias para obtener tu bendición. Los problemas que están viviendo los venezolanos, son precisamente para que todos pierdan su esperanza, que desobedezcan y olviden los principios de Dios; ese es el propósito de las tinieblas. La fe es el medio para obtener el poder de Dios.

1 Pedro 1:6-7: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

Cuando te sientas deprimido, mal, enfermo, desahuciado, ¡CORRE A DIOS! Hay muchos que, cuando tienen problemas, lo que hacen es correr lejos de Dios y no se acercan a Él. Entrarás mal a su presencia, y saldrás totalmente bien. Tu fe nunca podrá crecer en los momentos de celebración, sino en los momentos difíciles. La forma en la que tu fe será probada, es con diferentes niveles de retos, con un gigante que la desafíe para manifestarse. Si creíste en un momento por un dolor de cabeza y obtuviste el milagro, progresivamente irán aumentando las pruebas para que entrenes tu fe, y quizá la siguiente tenga que ver con el área financiera. Pero una vez que vas superando esos niveles, te verás venciendo grandes gigantes que quieran destruir tu fe. Dios quiere que tu fe sea fundamentada en Él, y que la redirecciones a él; estas pruebas son útiles para mostrar las motivaciones del corazón.

Tener fe en Dios, significa confiar en su persona y no en sus suministros; la fe que siempre está buscando señales, es una fe inmadura.

Juan 4:46-48: “Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaúm un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis”.

Cuando usted lee esta respuesta, y quizá le parezca un poco áspera, pero Jesús estaba cansado de que la gente pusiera su fe en lo que Él podía hacer, y no por lo que Él era. ¿Puedes creer en Dios aunque no veas el milagro que estás pidiendo?

Al profeta Daniel, lo mandaron inocentemente al foso de los leones, aunque él oraba tres veces al día. Seguramente, él fue tentado a dudar en Dios por el hecho de no haber visto ningún milagro que impidiera que fuera mandado a morir. Debes desarrollar una fe que te permita vivir del hacedor de milagros y no solo de los milagros.

Juan 49: “El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive”.

Jesús le reclamó a ese hombre, afirmando que él no creería, si no veía señales. En ese momento, estaba probando su fe, al decirle que él fuera a su casa sin haber hecho ningún prodigio visible.

Cree, para que veas las señales. Algunos quieren invertir el orden, esperando ver algo para poder creer en Dios; pero Jesús va a cimentar tu fe en él, para que dejes de buscar milagros que te hagan “creer en Dios” y comiences a vivir la vida llena de victorias que él ha destinado para ti. ¿Puedes creer, luego de haberlo perdido todo, y conseguir únicamente el silencio de Dios? A veces Él necesita eximirte de experiencias sensoriales de su presencia, para que tu fe pueda estar basada en lo que crees y no en lo que ves o sientes. Por esto, muchas veces él guarda silencio. Debes creer que Él está contigo, aun cuando no sientas, entiendas, veas, o escuches nada. ¡Dios siempre está contigo como poderoso gigante!

Juan 6:22-27: “El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor. Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaúm, buscando a Jesús.  Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre”.

La multitud estaba averiguando la ubicación de Jesús, para poder encontrarlo. Al conseguirlo, Jesús les reclamaba por el hecho de buscarlo por interés en lo que Él podía darles y no por lo que Él era. Es necesario trabajar por tu milagro.

Juan 6: 28-31: “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer”.

 Las multitudes comenzaron a cuestionar lo que Jesús podía hacer para convencerlos. Y Jesús les dijo: “De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Juan 6: 32).

Juan 6: 34- 35: “Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”.

¿Qué pasa cuando no ves el milagro que estabas esperando? Cada vez que declaras la bondad de Dios, a pesar de encontrarte en medio de adversidades, tu fe es aumentada y edificada.

Mateo 7:24: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”.

El Cielo te da normas de vida, para que cuando venga el viento, la tormenta o el huracán, te mantengas de pie. Dios te garantiza la victoria en medio de problemas, si tú fundamentas tu fe en Él. ¡Resiste en medio de tu angustia, Dios está a tu lado! De ahí, serás sacado por la mano de Jesús, quien te moverá a una victoria segura.