“Un hueco en el techo”

Marcos 2: 1-5: “Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

Cuando nos ponemos de acuerdo con otros para orar, todo lo que pedimos nos es concedido, porque hay situaciones con las que no podemos solos y debemos pedir la ayuda en oración; no es que no podemos a orar nosotros, pero hay situaciones que para salir en victoria de ellas, es necesaria la ayuda y la fe de un hermano. El paralitico no pudo ir solo a Jesús, necesitó la fe y la ayuda de cuatro, y estos a su vez se pusieron de acuerdo para ayudar a uno; es importante destacar que estos cuatro hombres se consiguieron obstáculos en el camino, y es allí donde el acuerdo con otros se hace necesario para empujar nuestra fe y oraciones hacia un destino.

A veces sentimos que hay circunstancias que por más que queremos cambiarlas no podemos, pero hay una forma que Jesús enseñó para abrir cielos de hierro y de bronce, y es que cuando nosotros oramos, estamos manifestando fe, pero cuando dejamos de hacerlo indica que estamos perdiendo la fe, porque la oración refleja la fe de lo que creemos. Estos cuatro que llevaron al paralitico a Jesús creyeron que Él le podía sanar.

Si logramos encontrar a otros que tengan la misma carga de oración que tenemos nosotros, no habrá cielo cerrado, porque todo es posible para aquellos que aman y que están comprometidos con la oración. Hay milagros que requieren que nos apoyemos en oración y en ayuno, y uno de ellos es Venezuela, debido a que ella representa a ese paralitico que está postrado y en sus propias piernas no va a ir a Jesús, porque no está en condiciones de hacerlo, pero nosotros sí tenemos buenas piernas y ya hemos ido a Jesús y sabemos que Él puede hacerlo. Hay cosas que si no se unen varios, no se pueden lograr, pero si persistimos, lo podremos alcanzar,  y nos va a llevar trabajo poner a Venezuela a los pies de Jesús, pero el éxito es de los que nunca se rinden.

Nunca rendirnos nos va a ser exitosos en la oración, no rindamos nuestra oración hasta que hayamos conquistado lo que queremos, y no vamos a soltar en oración a Venezuela, porque cuando Jesús ve nuestra fe, nos concederá lo que queremos. Vamos a orar hasta que Venezuela este rendida a los pies de Jesús.