“De tal manera amó”

Juan 13:1: “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.”

Es sorprendente que el escritor haya señalado al final de este verso, algo que quizás no tenía relación con el momento crítico que Jesús vivía. Estaba hablando del punto al que Jesús sabía que había llegado, a esa hora que había sufrido antes de ir a la cruz, en el Getsemaní, cuando por su agonía, su sudor fue como gotas de sangre, – cuando el nivel de sufrimiento es demasiado alto ocurre una explosión de los folículos capilares, y en vez de sudar, se sangra, (esto está comprobado de forma científica) – Jesús no sudó sangre en la cruz, sino en el Getsemaní. Él murió físicamente en la cruz, pero de manera espiritual y de su alma en el Getsemaní, y esa es la razón por la cual este lugar es tan importante, porque fue allí donde salvó a la humanidad. – “Mi alma está angustiada hasta la muerte” – manifestó Jesús, allí. Por ello, la gente no puede vivir para lo temporal, debe vivir para lo eterno, Jesús es el terno y cuando le digo a alguien que reciba a Jesús, no le estoy diciendo que se meta a una religión, sino que se haga eterna como su Creador.

Todos responden al amor; muchos responden a la coacción, a la amenaza y al miedo, pero la Biblia dice que el mayor de los vínculos es el amor, y también afirma que, “Dios es amor”. Somos su esencia, y la esencia de Dios es amor, no es odio, no es venganza, no es condenación. ¿Dónde dejamos a ese Dios? ¿En qué momento la Iglesia dejó a ese Dios de amor y tomó el juicio, el señalamiento y la condenación? Dios nunca será miedo, al contrario, la Biblia dice que el amor echa fuera el temor. ¡Dios es bueno! así que, nos equivocamos de mensaje por años. Muchas iglesias quieren mantener a las personas bajo el yugo del miedo, pero Jesús siempre usó el amor; el miedo jamás te llevará a Él.

El mejor vínculo para ser cristiano siempre es el amor, porque somos salvos por gracia, y esa gracia que hemos recibido, es por amor. El amor de Jesús no se gana, solo se recibe, y se agradece toda la vida; pero, nadie puede amar a Jesús si no se siente amado por Él. Es muy importante que les enseñemos a nuestros niños el amor de Jesús; tenemos que relacionarnos con Jesús en la línea del amor, pues es el amor de Dios es el que nos sostiene diariamente.

La razón por la cual el Padre envía a su Hijo, no es para condenar al mundo; Jesús vino para amar a los que estaban en el mundo. La Biblia dice que: “A los suyos vino, pero los suyos no le recibieron”. Dios entregó la vida de su Hijo por ti, porque te amó antes de que lo amaras a Él, entonces, ¿qué razón hay para que hoy no te ame? Dice Juan, que “el que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.” Dios no es normas, ni un ramo de doctrinas, ¡es AMOR! y ese amor te hace digno.