“Solo me mueve la fe”

No me mueven las noticias, lo que veo o lo que siento, solo me mueve la fe. ¡Adorando a Dios nos viene la fe!

1 Samuel 17:34-37: David le respondió: ―A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa. Y, si el animal me ataca, lo agarro por la melena y lo sigo golpeando hasta matarlo. Si este siervo de Su Majestad ha matado leones y osos, lo mismo puede hacer con ese filisteo pagano, porque está desafiando al ejército del Dios viviente. El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de ese filisteo.―Anda, pues —dijo Saúl—, y que el Señor te acompañe.”

Cualquier demonio que se te enfrente, párate en frente y di: Dios me va a librar de cualquier demonio que se levanta contra mi casa. La única forma de que pierdas es que tú te caigas en la batalla. No tenemos lucha con hombre, sino contra demonios. Y si vamos con Dios, Él nos va a librar. ¡No te dejes amedrentar por el diablo! Dios te da nuevas fuerzas cada día. Tú tienes que generar tu propia fe, tu propia relación con Dios, ¡no te puedes agarrar de otro hermano!

1 Samuel 17:38-40: “Luego Saúl vistió a David con su uniforme de campaña. Le entregó también un casco de bronce y le puso una coraza. 39 David se ciñó la espada sobre la armadura e intentó caminar, pero no pudo porque no estaba acostumbrado. ―No puedo andar con todo esto —le dijo a Saúl—; no estoy entrenado para ello. De modo que se quitó todo aquello, tomó su bastón, fue al río a escoger cinco piedras lisas, y las metió en su bolsa de pastor. Luego, honda en mano, se acercó al filisteo.”

Camina con la gracia que Dios te ha dado, y no tengas envidia de la gracia de otro hermano. ¡Disfruta tu gracia! Quítate las vestiduras de la queja, las cuales son de fracaso, ¡quítalas de ti! ¡Alégrate y gózate porque Jehová hará grandes cosas! Cuando dice algo, Él lo cumple. ¡Ten expectativas! Quitémonos el temor y vistámonos con las vestiduras de la fe, porque por esa fe fue que Dios le dio la victoria a David.

1 Samuel 17:41-46: “Este, por su parte, también avanzaba hacia David detrás de su escudero. Le echó una mirada a David y, al darse cuenta de que era apenas un muchacho, trigueño y buen mozo, con desprecio le dijo: ― ¿Soy acaso un perro para que vengas a atacarme con palos? Y maldiciendo a David en nombre de sus dioses, añadió: ― ¡Ven acá, que les voy a echar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo! David le contestó: ―Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien has desafiado. Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza…”

Cuando el diablo viene a amedrentarte, es un momento en el que hay que estar en ayuno, oración y búsqueda de Dios en su Palabra. No podemos andar como quienes no tienen revelación. Si estamos en una guerra espiritual no es tiempo de dormir, no es tiempo de quejarse, es tiempo de orar. ¡Es hora de pelear esta batalla en el mundo espiritual! Nuestra forma de guerrear es orando, firmes en la roca que es Jesús. Resiste un poco más y lo que ha de venir, vendrá. ¡Vienen días de gloria!