¡Yo sigo creyendo en lo que Dios dijo!

Romanos 4: 18 – 24: “El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro…”

A pesar de lo que oigo, a pesar de lo que veo, sigo creyendo. Por un momento puedes estar oyendo al mismo enemigo diciéndote que Dios no ha estado oyendo por lo que hemos orado. Pero esto no es así, Dios ha estado oyendo, y aun más, Él nos sacará de este momento difícil. Abraham tuvo que enfrentar sus circunstancias y mantenerse creyendo a pesar de estas. Su vida no fue formada por lo que oía o veía, sino por lo que creía.

En el corazón está la fuente de la vida, no deje que nada lo dañe y venga a tener un corazón malo de incredulidad por dejar de creer lo que Dios ha prometido. Abraham no se debilitó en la fe, aunque todo contradijera su milagro. Pero, lo que la gente dice no es mayor que lo que Dios dice; Dios tiene la última palabra. Mientras haya gente creyendo, Dios está comprometido a cumplir su palabra. No se trata de pretender, sino de creer, porque Dios cumple lo que promete. Debemos estar plenamente convencidos de que vienen días mejores y de gloria.

No permita que su fe se debilite. Asimismo, debemos estar plenamente convencidos de que vienen días mejores, no por las circunstancias, sino por Quien lo prometió. Bienaventuranza viene sobre quienes sin ver han creído, que se manifestará sobrenaturalmente sobre quienes se han mantenido creyendo. A nosotros como a Abraham, si nos mantenemos creyendo, también se nos contará por justicia nuestra fe. ¡Yo sigo creyendo lo que Dios dijo!