“Si lo oyes, acontecerá”

Isaías 55:6-9: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

El cielo ya ha programado las obras por las cuales vamos a ser ensanchados y prosperados porque Dios tiene control sobre nuestras vidas. Cada creyente debe tener una conexión con el cielo que le permita vivir santificado y en bendición en la tierra. Un cristiano que no busca a Dios y no abre su oído para escuchar a Dios su avance espiritual estará limitado. Las promesas suceden porque alguien se conecta con el cielo. Por eso, Jesús dijo: quien tiene oído para oír, que oiga.

Hay personas que escuchan la voz del pecado y no la voz de Dios. Algo va a acontecer cuando tú oigas Su voz, por eso Dios les insta a su Iglesia que oiga su Palabra. No te enfoques en las cosas del mundo, la solución a tus problemas no está en la tierra sino en el cielo. Debemos escuchar lo que sale de la boca de Dios para que su Palabra acontezca en la tierra, por eso la gran batalla diaria es escuchar a Dios y doblegar la carne para que se rinda a Su presencia.

Los cristianos que oyen la voz de Dios van de gloria en gloria y de poder en poder. Cuando oyes más a Dios puedes hacer cosas que no habías logrado. Los caminos de Dios son más grandes que tus pensamientos, el problema es que tú no has podido oír las cosas gloriosas que Dios ya ha preparado para ti.

La Palabra de Dios no regresa al cielo sin que haya cumplido el propósito por el que fue enviada. El peor error que podemos cometer es vivir una vida cristiana sin Cristo. Debes tener comunión con Dios para que Él te revele sus palabras. Así que, la Palabra de Dios es la que va a dar frutos para que tu vida prospere.

Santiago 1:16-18: “Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”

Necesitas la Palabra de Dios para prosperar en este mundo, porque todo pasará menos su Palabra. La misma para que Dios envió para sanarte, prosperarte y ayudarte la volverá a mandar cada vez que la necesites. No te afanes en hacer tus propias cosas, vive rendido ante Dios.

Dios está esperando que te pares en Su presencia y abras tu oído para escuchar las bendiciones que Él ya tiene para ti, pero solo la recibirás oyendo. Cierra tu oído a otras voces y ábrelo a Dios. La bendición de Dios está contigo dónde sea estés y se cumple en quien la oye.

Dios solo quiere que lo atendamos para que seamos exaltados y bendecidos. Hay bendiciones que no te van acontecer hasta que escuches y obedezcas la voz de Dios. ¿Sabías que la prosperidad anda detrás de ti? está siguiendo tus pasos, esperando que seas obediente a Dios.

Hay bendiciones en tu vida que no harán nada hasta que tú las actives, obedeciendo y haciendo lo que Dios te mande. Dios no habla por hablar Él lo hace para bendecirnos. Todo aquello sobre lo que coloques tu mano, bendecirá. La santidad viene por oír a Dios, tienes que ser selectivo, no puedes estar un día con Dios y otro con el diablo.