“Servicio de Oración y Testimonios”



Nehemías 1: 1- 6: “Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.” 

Israel estaba pasando una situación difícil, fueron invadidos y muchos fueron deportados a otra nación. Nehemías al saber de la situación de sus conciudadanos se entristeció, y luego comenzó a orar y ayunar; buscando a Dios, reconoció la grandeza de Dios, por encima de todo lo que veía y escuchaba.

Dios es más grande que tus problemas, debilidades o cualquier circunstancia. En esa actitud, Dios te va a responder. Le estaba diciendo a Dios que estuviera atento a su oración, porque lo haría sin cesar, hasta ver su milagro. Hoy es un servicio de oración, pero necesitamos una vida de oración. ¡Nuestra oración tendrá respuesta!

Testimonio de Alicia Blonval: Tuvo una infancia difícil por causa de un hogar en el que dominaba la violencia. Ella anhelaba un trato más amoroso de sus padres, pero no lo tuvo. Pasó por diferentes modas extremas; no valoraba su vida y estaba llena de tristeza y dolor. Fue engañada por gente en la que confió. Una mujer que conoció, se hizo pasar por cristiana, pero en realidad era una embaucadora, era una bruja. La obligó a estudiar música, y esta mujer se aprovechaba de su talento para ganar dinero. Luego que se descubrió quién era, la amenazó. Ella le había dicho que si se iba, se enfermaría, y así fue. Acudió a psicoterapeutas, buscando ayuda; con temor y no quería saber de Dios. Luego, le dieron dos meses de vida por toda la complicación de salud que tenía. Ella clamó a Dios. Fue a una iglesia que la obligaba a pasar por muchas cosas antes de poder servir.

Pero un día llegó El Evangelio Cambia a esa iglesia, y una de las hermanas oró por ella, y Dios se hizo sentir en su vida. Llegó a esta iglesia, y aquí, ha podido servir en diferentes áreas, con gozo, porque Dios transformó su vida y sanó su corazón. Y en el Congreso de Jóvenes “Ardiendo en el Espíritu”, Dios sanó su cuerpo. Fervientemente, afirmó que está dispuesta a servirle al Señor en todo.

Testimonio de Yusbely Sánchez: Una joven que cuando apenas tenía 5 años, a su mamá le diagnosticaron cáncer y falleció. A partir de allí, su vida cambió radicalmente. Sufrió el desprecio de su familia, sin entender por qué. Su corazón se llenó de odio contra ellos, e incluso contra Dios, culpándole de lo que le pasaba, que la había dejado sola, y pensando que no la escuchaba. Quiso probar las cosas del mundo entrada su adolescencia. Reconoce hoy que su mayor error fue la de abandonar el camino de Dios. Aun así, ella le pedía a Dios que sacara ese odio de su corazón. Era tanta su tristeza que no quería continuar viviendo. Pero, en lo íntimo, cuando oraba, la presencia de Dios se hacía sentir en su vida.

En una oportunidad El Evangelio Cambia presentó la obra “Eres mi Todo”, y el mensaje llegó a lo profundo de su corazón. La presencia de Dios, una vez más, se hizo sentir, transformando su corazón. De inmediato, quiso integrar en El Evangelio Cambia y lo hizo. Ella quería una vida de servicio a Dios genuino y ayudar a los jóvenes, con un año sirviendo en El Evangelio Cambia se siente feliz. Reconoce que lo más importante es que Jesús sanó su corazón y cambió el odio que sentía por un gran amor. “Y si Jesús sanó las heridas de mi corazón, puede sanar las tuyas también”, destacó.