“Servicio de Oración”



Salmos 42:1-5 “Dios nos muestra cómo su siervo David ora a Dios con fe, pese a su situación: Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.  ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”

David tenía anhelo por la presencia de Dios. Él no veía la situación difícil como una excusa para no acudir a Su presencia. Al contrario, la situación adversa lo impulsó a buscar más del Padre. Por eso, David le hablaba a su alma y le decía que él tiene a Dios de su parte, por lo que no debía turbarse.

Cuando estamos angustiados tendemos a dejar de orar, o hacerlo como conviene, pero debemos sobreponernos y entender que es allí cuando más tenemos que clamar a un Dios vivo y real que nos oye y responde. Digamos a nuestra alma: “Alma mía, espera en Dios”.

Dios tiene el poder de transformar la realidad en la que vivimos, en la verdad que Él es.

Proverbios 22:10 “Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.”

Muchos preguntan ¿Dónde está nuestro Dios? Hay circunstancias que intentan humillarnos, pero hemos de echar fuera al escarnecedor, es decir a los problemas, y eso lo lograremos orando a Dios quien es capaz de reprenderlo y sacarlo de nuestro país y nuestras vidas. Dejémonos guiar por el Espíritu Santo y oremos con determinación y enfoque. Dios inclinará su oído a nuestro clamor y responderá con total seguridad.