Servicio de Oración

Juan 15: 7: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.

El crecimiento de una Iglesia se debe a la medida de su oración, porque la oración es vida y sin vida no hay crecimiento. Hay tres tipos de oración: La gramatical, está tiene que ver con la estructura de las palabras que queremos decir. La religiosa, la cual es una oración muerta, repetitiva. Y la oración de convicción, la que es vida y produce vida. No puede haber desarrollo en ninguna dimensión si no hay vida.

Estar en el Señor produce un cambio radical de adentro hacia afuera, y dice Pablo al respecto: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Además, estar en el Señor es tener el Reino de Dios en primer lugar; la Biblia dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Si permanecemos en Dios, y sus palabras permanecen en nosotros, Dios responderá nuestra oración.

La Palabra de Dios es mayor que todos, porque ella ha descendido del Cielo. Cuando el pueblo de Israel fue liberado del cautiverio faraónico y pasaron el mar rojo bajo aquel gran milagro que Dios hizo, lo primero que el Padre les dijo fue que si ellos guardaban sus mandamientos, serian bendecidos. Todo aquel que quiera una defensa a su favor debe hablar y creer la Palabra de Dios. Algunos oran y no tienen respuesta, y se debe a que están orando mal, esas personas no están permaneciendo en Dios. Finalmente, la oración va acompañada de hechos, porque de otra forma no será efectiva.