“Servicio de oración”

Mateo 7: 7-8: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

En esta cita, Jesús señala que la oración es una acción continua. Cuando alguien se determina para buscar la intervención de Dios, recibe el milagro que espera. Así nos sucederá, cuando decidamos buscar su presencia constantemente.

Si oramos con pasión y convicción, tenemos la garantía de conquistar muchos sueños y metas, además de recibir un sinfín de bendiciones; mientras que, orando con desánimo, perderemos territorio ganado en nuestras vidas. ¡Ora con persistencia hasta conseguir tu milagro!

Ejemplo tenemos en el rey David, quien ayunó y oró por su hijo, pidiendo a Dios dirección respecto a una gran dificultad por la que atravesaba. Él no se quedó en incertidumbre, tomó una actitud radical y se aferró a las promesas de su Dios con la finalidad de cambiar su realidad.

La oración requiere disciplina. Cuando oramos por una causa, comienza a tramitarse nuestra solicitud en el Cielo; por esto, aunque no veamos una respuesta inmediata, sigamos creyendo por nuestro milagro.