Servicio de Oración

Lucas 5:3-7: “Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.” 

Es tiempo de creer por tu milagro. Esa dificultad, esa frustración está atrayendo a Jesús a tu vida. Dios quiere ensancharte, pero tienes que creer e ir en pos de Él. Prepárate para recibir ese milagro que has estado esperando y por el que has orado y creído. ¡Dios está preparando una pesca de tal grado que no imaginas lo extensa y grande que es! La victoria que Dios tiene para ti atraerá a tu familia y a los que no creen para bendecirlos.

Dios te dice hoy que Él es el principio y el fin de toda situación, y es Él quien le pondrá fin y dará la última palabra. Dios hará cualquier cosa para cumplir su voluntad, pero debes ¡atreverte a creer!

No nos sorprendamos por la oposición, somos de los que avanzan y no de los que retroceden, esa no es una opción. Debemos poner nuestra mirada en Jesús y proseguir el camino hacia Él.

Tengamos la determinación de seguir orando hasta que Dios nos de una respuesta. Ora con expectativas de lo grande que sucederá. ¡En Venezuela sucederá lo que Dios ha determinado hacer!

Jeremías 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”

De la oración saldremos con fe, con esperanza, fortalecidos, determinados, inquebrantables, con la certeza absoluta de que nuestra oración será contestada y veremos milagros en nuestras vidas. ¡Prepárate para recibir tu milagro!

No te conformes por las situaciones que te rodean. Deja ir todo lo que afecta tu fe. Sigue creyendo y no sueltes tu clamor.

Génesis 32:24-28: “Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. ”

¡Haz como Jacob que no se rindió! Después de aferrarse y obtener su bendición cambió su vida para siempre.