Servicio de Oración



Muchas veces somos orgullosos y eso nos impide recibir una bendición de parte de Dios. Las dificultades nos hacen pensar que no necesitamos ayuda, aunque sea pequeña. Eso mismo ocurre cuando oramos delante de Dios que por no haber una respuesta inmediata a nuestra ambición personal, menospreciamos las pequeñas cosas que Dios hace para bendecirnos. Por eso, muchas veces oramos desde una posición de altivez, creyendo que podemos resolver lo que estamos enfrentando.

Oremos pidiendo sabiduría para actuar conforme a la voluntad de Dios, hagamos una oración humilde en la que reconozcamos que no podemos vivir sin Dios y exaltemos su grandeza en nuestras vidas. Esa oración es la que debemos hacer continuamente.

Para Dios exaltarte, primero debe humillarte por eso hay situaciones que Él permite en nuestras vidas para hacer válida la exaltación. Hay una humillación forzada, es la que viene propiciada por circunstancias que hieren tu ego y te obliga a hacerlo. Por el contrario, la humillación voluntaria es cuando reconoces que hay orgullo en ti y deseas que se haga la voluntad de Dios en tu vida. La humillación es dejar a un lado el ego y el orgullo, es una condición de corazón, no es una expresión externa.

Quien se humilla delante de Dios, no cuida su imagen personal, no le importa gritar y clamar con pasión, solo quiere recibir una respuesta del cielo. Orar no solo es aparentar humillación, es hacerlo de corazón, es decir te arrepientes del mal camino y eres capaz de perdonar a tu hermano.

2 Crónicas 7:14 “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Dios está pidiendo que invoquemos su nombre con un corazón humillado. Un pueblo que se humilla delante de Él es aquel que busca su Reino y no las añadiduras. Lo vemos en la palabra “orar” que en el idioma hebreo significa “caer postrado ante el Rey”. Nosotros tenemos el Rey de Reyes y Señor de Señores y debemos orar de esta forma para que  sea sanado  nuestro país, tal como dice el verso.