“Señoreando por medio de la oración” (Servicio de Oración)



Génesis 1:9: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Dios le dijo a la tierra: “produce”, y ella aún está produciendo; le dijo igualmente al agua, y aún está produciendo. Y dijo al hombre: “fructifica y multiplícate”. Esto significa que tenemos una orden de prosperar; además, de gobernar y sojuzgar. Esto es: “hazte señor de la tierra”. De manera que, Dios estaba delegando en el hombre su misma autoridad, poniéndole como representante suyo. “Sojuzgar”, es tomar con fuerza, con violencia. Es decir, que habría momentos en los que el hombre debía actuar con determinación y persistencia – no con maltrato o daño a otros –.

De la misma forma, en el mundo espiritual Dios espera esto de parte de nosotros, que tengamos la autoridad de gobernar sobre las circunstancias. Pero, si las circunstancias nos gobiernan es porque no estamos actuando conforme al deseo y mandato de Dios. Dios nos dio la orden de dominar y sojuzgar, y venimos por Su Palabra, con la determinación de exaltar a Dios cumpliendo su mandato.

La voluntad de Dios es que domines sobre los problemas. Nunca dijo que no vendrían dificultades, pero nos dio autoridad para superar las circunstancias y vencer, de parte de Dios y en el nombre de Jesús. Por tanto, las circunstancias tendrán que someterse ante nosotros. Y así como la tierra, el sol y la luna se someten, todo tendrá que someterse conforme a la verdad que Dios ha declarado ya. Es el deseo de Dios que prosperemos en todo, de manera integral, lo que trae alegría y gozo a nuestras vidas, sabiendo que la prosperidad no consiste en poseer dinero o cosas, aunque puede estar incluido, pero no es en lo que radica. ¡Vamos a sojuzgar por medio de la oración, y todo lo que no es de Dios deberá retroceder!

1 Pedro 3:9-12: “no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.  Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño; Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones;
Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.”

Estamos puestos para heredar bendición, por tanto no hablemos con maldición, seamos más bien agradecidos con lo que tenemos. Refrene su lengua del mal, de hablar engaño, de hacer mal. Por el contario estamos llamados a hacer el bien y seguir la paz. Sobre los justos Dios pone sus ojos y sus oídos están atentos a su oración. Y si Dios tiene sus oídos atentos a nuestras oraciones, es porque Él, completamente, está pendiente de escuchar nuestra oración para responderla.