Señales y milagros a los que creen

Marcos 16:17-18: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.

El ministerio de Jesús es nuestro modelo a seguir, Él es el ejemplo perfecto de cómo debe vivir un hijo de Dios. Hay señales, prodigios y milagros que comenzaron en Jesús, pero que no fueron diseñados para que se quedasen solo en Él, como algunos dicen, sino que el propósito de Jesús siempre ha sido transferir todo lo que Él hizo en esta tierra a los que tienen la fe en Él y en su Palabra. Nuestro modelo debe ser, andar como Jesús anduvo, y creer que podemos hacer las cosas que Él hizo.

Todo el ministerio de Jesús estuvo acompañado de milagros, señales, y prodigios que daban testimonio de su mensaje. Él no solo hablaba del Evangelio, sino que manifestaba un poder que dejaba asombrados a los conocedores de las Escrituras de aquel tiempo. – Los enfermos eran traídos a Él y eran sanados. – Entendemos por la Palabra que, las multitudes eran atraídas hacia Jesús por los milagros y señales que hacía; esta es una estrategia del Cielo que pertenece al Evangelio, y que no debemos perder. Jesús dijo que en su Nombre, con su autoridad y poder, también podríamos hacer esas mismas cosas que Él hizo, porque no hay espíritu o potestad que se resista a un hijo de Dios que cree. Esto nos lleva a confirmar que, las cosas que no suceden, es porque no creemos. La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios (Romano 10:17).

Si Jesús nos habla de que Él sigue haciendo milagros hoy en día, y que puede usarnos para que se manifiesten estas señales y prodigios, todo depende de que nosotros creamos con una fe sobrenatural, y creer no es solamente pensar o decir, es actuar en la Palabra de Dios. Por eso dice la Palabra que si creemos, echaremos fuera a los demonios; además, que habrá una señal, hablaremos nuevas lenguas y seremos llenos del Espíritu Santo. Si creemos algo y lo pedimos en el nombre de Jesús, lo recibiremos. Pero, Satanás es experto en hacernos creer que él tiene un poder que no podemos resistir. Dice la Biblia que en el nombre de Jesús ningún mal nos dañará, y aun más, que  pondremos nuestras manos sobre los enfermos y ellos sanarán.

Juan 14:12-14: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.

Empecemos a pedir señales y obras mayores. Creamos, y no nos frustremos si lo que hemos pedido no sucede a la primera vez. Pedro no hizo milagros a la primera, pero después, incluso su sombra sanaba a los enfermos. Pidamos obras mayores y sobrenaturales que respalden nuestra predicación del Evangelio, porque Jesús dice en su Palabra que las obras que Él hizo, nosotros las haríamos también, y aun mayores (Juan 14:12).

Lucas 10: 17-19: “Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará”.

Estamos cubiertos con la sangre del Cordero, y mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo; además, son más los que están con nosotros, que quienes están en contra. Hay un poder que proviene del Espíritu Santo con el que podemos deshacer las obras del maligno, por ello, no importa lo que venga sobre nosotros y nuestra casa, caerán a nuestro lado mil y diez mil, pero a nuestra diestra, no llegarán (Salmo 91:7).

Los milagros suceden envueltos en atmósferas de oración; así que, rodeémonos de quienes oran y empecemos a crear la atmósfera para nuestro milagro y liberación. No soltemos la oración hasta que esa nube se cargue, caiga, y esa gloria de Dios llene nuestra casa. Esperemos con paciencia, porque en cualquier momento se manifestará lo sobrenatural de Dios para quebrantar maldiciones. Tiene que regresar el poder, la fe y las señales, ¡tenemos que caminar de manera sobrenatural constantemente!