“Se acerca el tiempo”

Hageo1: 1-2: “En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada”.

El pueblo israelita consideraba que si su templo estaba bien, su país también lo estaría. Asimismo, nosotros podemos considerar esta ecuación y pensar que si nuestra fe está bien cimentada, eso afectará positivamente a nuestra nación. Dios ve la situación de un pueblo y se preocupa, porque lo ama. Lo que derrota a una persona en la vida es su actitud frente a ella. Es importante reconocer que la crisis pasará, que no hemos de perder las esperanzas, porque vendrán tiempos mejores. Dios dice que edificará la fe de un pueblo, porque sabe que de ella depende la reedificación de dicha nación.

Hageo1:3-4: “Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?

Una crisis puede generar egoísmo, individualismo y todo tipo de antivalores. Los creyentes, al conocer la Palabra de Dios, tienen la responsabilidad de influenciar positivamente a la sociedad, de mostrar la actitud correcta ante la situación que vivimos. No es tiempo de permanecer en casa pensando en las propias necesidades, sino de salir a las calles y servir a Dios a través de la ayuda a otras personas, entendiendo que Jesús les ama y es eso lo que Él desea que hagamos.

Hebreos 3:12-13: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado”.

Dios es el único que puede erradicar un problema, pero es necesario que lo creamos, pues a Dios lo mueve la fe. Un corazón bueno, es aquel capaz de creer lo que Dios ha dicho. Dios es dinámico y no le gusta la estática: El hecho de que no veamos en este momento algún cambio, no quiere decir que Dios no se está moviendo; de hecho, sí está sucediendo algo, porque Dios está haciendo algo grande con este país. Los tiempos cambian, y los tiempos llegan. Dios siempre va a enviar algo o a alguien, por lo que nunca debemos dudar de que Él va a actuar. Por ello, mantengamos nuestra actitud de fe.

Gálatas 4:4: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley”.

Cuando el tiempo llega, Dios envía, bien sea algo o a alguien. Cuando es el momento, entonces, veremos la gloria de Dios. Nunca fabriquemos un patrón de espera, es decir, un diseño acerca de cómo llegará lo que hemos anhelado. No critiquemos lo que Dios dice o la manera cómo sus respuestas llegan, pues Él no se adapta a nosotros y suele romper toda regla o paradigma humano. Lo que Dios hará con nosotros es algo nuevo y único, más aun, a su manera. Tratar de acomodarnos a lo vivido en el pasado, no cooperará con el plan de Dios. Nuestra micro – visión, tan solo nos alejará de obtener lo que Dios tiene para cada uno. ¿Estamos listos para adaptarnos a lo que Dios tiene para nosotros? ¿Estamos listos para hacer avanzar a este país? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar de la mano de Dios? Es una pregunta que debemos hacernos. La decisión está en nuestras manos, pues Él nos da libre albedrío.

Hechos 17:26-27: “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;  para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros”.

Dios prefija un tiempo y nosotros no lo conocemos hasta que este llega. Triste sería claudicar pocos minutos antes de que ese milagro o respuesta se manifieste. Dios no está lejos de nosotros aunque veamos la situación difícil. Realmente, Dios está cerca, y nuestra actitud en medio de la espera, debe ser de fe y acción en pro de las mejoras que se puedan lograr en el camino.

1Reyes 18:21: “Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra”.

Claudicar no es solo tirar la toalla, implica también dudar, pues la duda nos hace inconsistentes. Debemos decidir acabar con la duda y tener así una sola fe y una sola visión. Lo contrario sería una división, dado que esta es tener dos visiones. La respuesta que se espera no es solo de boca o palabras, sino que debe haber una acción correspondiente.

Hageo 2: 1-4: “En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos”.

La paz de Dios viene sobre Venezuela y será así, porque Él lo ha dicho, así como ha declarado que vienen días de gloria. Dios nos salvará, alimentará y restaurará de alguna forma, porque está con nosotros, contemos o no con el apoyo de alguna línea humana. Dios despertará a su pueblo y cobrarán ánimo para que trabajen y avancen decididamente.

Hageo: 2: 18-19: “Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón.  ¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré”.

Dios anuncia que aunque no ha pasado lo que ha de suceder, debemos creer que ejecutará con sus manos lo que ha prometido hacer con su boca. Estamos  esperando un mejor tiempo, que se acerquen los días de gloria que Él ha prometido, y estos días no tendrán comparación con otros tiempos.