“Cómo romper la maldición de la pobreza”

La Biblia habla sobre maldiciones desde el libro de Génesis y esta palabra en hebreo implica tener un poder sobrenatural para fracasar, quiere decir que si es un poder sobrenatural, está más arriba de la naturaleza y no se puede combatir un poder sobrenatural, con fuerzas humanas, conocimientos, habilidades y capacidades, se combate es con un poder sobrenatural.

Juan 1:3: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

Todas las cosas que fueron creadas son para nosotros, lo importante es saber quién es la fuente de nuestras vidas y por quién tenemos todas las cosas. Dice la Biblia que la bendición de Dios es la que enriquece y muchos  hijos han fracasado  y seguirán fracasando porque no tiene la bendición de sus padres, porque la bendición es transferible. Si hay un cambio de cualquier cosa en nuestro país, pero no lo hay en cuanto a la maldición, entonces vamos a seguir siendo un país pobre, con todas las riquezas que tenemos; así que necesitamos poner nuestra mirada en donde tenemos que ponerla, la Palabra de Dios expresa que si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican y si Jehová no guarda la ciudad en vano vela la guardia, y si en lo que estamos emprendiendo no está  Dios, la maldición nos llevará al fracaso.

La única forma de combatir la maldición es con la bendición de Dios, esta nos empodera sobrenaturalmente para tener éxito. Jesús quiere bendecirnos, quiere que salgamos de toda esterilidad financiera producto de maldiciones sobre nuestra vida y es con su bendición que podremos combatirlas.

Génesis 1:28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Dios está bendiciendo a Adán y a Eva y ellos no estaban viviendo en pecado, estaban en un Edén, es decir, en un paraíso, estaban en una tierra bendecida por Dios y Él consideró que para ellos desarrollar su vida necesitaban su bendición y por eso los bendijo; Dios no va a darnos algo que no necesitemos  y si Adán y Eva lo necesitaron cuanto más nosotros. También debemos saber que la palabra maldición e imposible no existían en su lenguaje antes de pecar, no había la palabra perder, ni fracaso, así que, Dios los bendijo y no había maldición, ni fracaso, ni nada imposible.

Ahora bien, Dios bendijo a Adán y a Eva, pero la bendición no solo debe ser recibida, sino retenida, ellos no la retuvieron, es necesario conservar esa bendición. Dios les dijo fructifíquense, multiplíquense, quiere decir que la bendición de Dios da una habilidad, una capacidad sobrenatural para multiplicarnos, cuando no nos estamos multiplicando quiere decir que en nosotros no está operando ese poder sobrenatural para fructificar. La bendición de Dios hace que todo lo que toquemos se multiplique.

Salmo 1:3: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”

La bendición de Dios no solamente permite fructificar, sino señorear, que quiere decir reinar, ejercer autoridad y liderazgo, con su bendición podemos gobernar, porque esa autoridad la reconocen los demonios, la pobreza y todo tipo de maldición; la maldición reconoce a todo aquel que está bendecido por Dios, lo ve como autoridad y se somete a él. Por eso Jesús se paró ante el mar embravecido y le dijo “calla, enmudece” y el mar obedeció, porque esta es la bendición de Dios, aquella que te da poder sobre todo lo que está creado por Él.