“Restaurando el altar familiar”

Deuteronomio 11:18-22: “Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él.”

Hay un compromiso de transferir a la próxima generación los valores espirituales de Jesús, porque la Palabra de Dios es el mayor regalo que puedes dejarles como herencia a tus hijos, debes tomarte el tiempo para reunirlos. Dice la Biblia que el niño debe ser instruido en los caminos de Dios para que cuando sea viejo no se aparte de ellos. Dios, mediante el ejemplo de los padres y el tiempo de calidad juntos en su presencia, es determinante para transferir y marcar a la próxima generación, porque no son los pastores y la Iglesia los primeros que tienen que marcar a los hijos, son los padres a través del amar la presencia de Dios, reunir la casa y  levantar allí un altar de oración, alabanza y adoración donde reine la comunión y la justicia de Dios, y entonces, la presencia de Dios vendrá sobre tu casa y empezará a haber unión. No importa cuando el enemigo intente dispersar tu casa, si haces el trabajo correcto, Dios los volverá a reunir.

Un altar significa un lugar de encuentro, y debes empezar a agradar a Dios desde casa; eres llamado a levantar el altar. Aunque comiences solo, no vas a terminar solo, si crees tú, será salva también tu casa. Dios no quiere que seas el único creyente en el hogar; al levantar el altar, toma el tiempo para estar en la presencia de Dios y dedícalo a pelear por tu casa en oración.

El lugar del altar es para conocer a Jesús, para amarlo, para tener comunión con Dios, un lugar de dar y recibir para mantener una cercanía de Dios con su pueblo. Hay cosas que vas a sembrar y puedes estar seguro de que tus hijos cosecharán, ¡la historia de tus hijos será diferente! Hay una promesa maravillosa y es que si logras impactar a tus hijos con la presencia de Dios en un altar familiar, nunca faltará sacerdocio en tus próximas generaciones, Dios levantará un profeta,  un predicador, un ministro.

Debes llevar la presencia de Dios que has recibido en la Iglesia a tu casa, y a medida que levantes ese fuego en el altar, los demonios huirán, y la enfermedad, la tristeza, la depresión, la maldición, se irá; es por eso, que es necesario que levantes el altar familiar, y recuerda que cualquier lugar es propicio para un altar de oración. ¡Hoy, tú eres la casa de Dios!