“Rendirte o seguir luchando”

Actualmente, como venezolanos vivimos tiempos conflictivos en todas las áreas de nuestras vidas, en las que casi siempre nos encontramos con grandes dilemas como: ¿me rindo o sigo luchando? Grandes hombres de Dios consideraron rendirse, al menos una vez en sus vidas; igualmente yo, como pastor he experimentado este dilema muchísimas veces, cuando las circunstancias hacen que el desaliento toque mi corazón. En medio de tanto batallar y batallar contra las circunstancias, a veces llegamos a pensar que de nada sirve seguir luchando; todos hemos pasado por esto.

Hubo un hombre en la biblia al cual admiro, porque tuvo siempre el deseo de seguir avanzando y nunca darse por vencido, a pesar de tener un nombre que lo tildaba como fracasado aun antes de nacer; ese era Jacob. La cultura de su tiempo establecía que, el primogénito heredaba los bienes, tierras, posesiones y derechos de su padre, estando por encima de sus siguientes hermanos, y este no fue el caso de Jacob, el cual poseía menores cualidades en comparación a su hermano mayor, Esaú; mientras que éste era cazador y desarrollaba mayores capacidades, Jacob se dedicó a la agricultura; y así, muchos otros motivos por los que él pudo vivir constantemente desanimado por ser un segundón y no tener la oportunidad de recibir la bendición que por costumbre, cada padre daba a su primogénito; y a pesar de todo esto, nunca se rindió sino que hizo todo lo posible, a través de sus propios medios, para conseguir la bendición de Isaac, su padre.

Con mucha astucia, engañó a su hermano y a su propio padre, logró arrebatar la bendición que le correspondía solo al primogénito, y gracias a su trampa, se ganó una mala fama y el odio de todos los que se enteraron de quién era él. Con esta reputación y un gran rechazo, él huyó de su pueblo, porque estaba buscando alcanzar cosas que solamente Dios le podía dar. Hoy día, muchos tienen grandes deseos y sueños, pero son capaces de hacer lo que sea con tal de conseguirlos, no teniendo en cuenta que hay cosas que solo a través de la bendición de Dios podrían conseguir. Jacob sentía lo mismo; a pesar de haber recibido la bendición de su padre, estaba frustrado porque no veía esa bendición; al contrario, sentía un gran fracaso. A pesar de todo, en el momento más duro de su vida, Jacob tuvo un encuentro con Dios.

Génesis 28:12-14: “Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente”.

Dios escogió a un muchacho que, además de ser engañador y aparentemente un fracasado, era un tramposo. Él lo eligió porque tenía algo que a Él le agradaba: No se rendía, sino que siempre estaba viendo hacia adelante. Es por eso que Dios cambió su nombre (Jacob, que era sinónimo de fracasado), por Israel (que significa el que lucha con Dios). El nombre Israel provino del corazón de un hombre que nunca se dio por vencido.

Dios no te soltará hasta que Su plan se cumpla en tu vida. Quizá, ha pasado el tiempo y no has visto la promesa de Dios cumplirse, pero no olvides que hay una escalera que conecta el Cielo con la tierra, y está trabajando siempre para que Su propósito se cumpla en ti. Mientras te mantengas constantemente afirmando que no te rendirás, Dios seguirá trabajando en ti.

Génesis 32:22-24: “Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba”.

Jacob luchó con ese varón porque vio que era un ángel; él era un luchador de nacimiento y no se daría por vencido hasta obtener realmente la bendición de Dios. Así como Jacob, ¡no te rindas hasta que tengas la bendición de Dios!, porque Él ama y bendice a los que luchan.

Génesis 32:25-28: “Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

El ángel no bendijo a Jacob porque fuera precisamente un santurrón, o porque fuera el hombre más perfecto e íntegro, sino porque era un luchador y no se rendía ante las dificultades. ¡Sé como Jacob! Sé un luchador para obtener las bendiciones que deseas, y Dios estará contigo. ¡No te rindas ante el problema, pelea hasta obtener la respuesta y la bendición de Dios! Y sí, lo más seguro es que en algún momento te encuentres con obstáculos o con el rechazo de las personas, ¡pero no te des por vencido! Mantente en pie, porque si eres perseverante, en el momento perfecto recibirás el milagro que estás esperando.

¿Has dicho que no sirves porque eres fracasado y tienes debilidades?; ahora bien, yo te pregunto: ¿puedes mantenerte firme diciendo “no me rindo”?, porque si es así, entonces puedes tener la seguridad de que Dios hará grandes cosas en ti y a través de ti.