“Reedificando las ruinas con oración”

¡Tenemos que reedificar nuestro país!

Muchas veces Israel quedó en ruinas y destrucción, pero Dios llamó a los reedificadores siempre dentro de su pueblo. La oración es un poderoso instrumento para reedificar lo que Dios quiere, ya que esta nos da las estrategias, herramientas y técnicas para la restauración de una persona o un país. Con la oración podemos reconstruir al país; pero sin ella, es sencillamente imposible. Lo que tenía años que no producía, cuando llega un hijo de Dios, ¡eso va a producir!

Lo peor que podemos hacer en tiempos de lucha y de prueba es dejar de congregarnos, de leer la Palabra y orar. Todo el mundo pasa por el desierto, pero sólo los que toman las decisiones correctas logran salir de él. Quien se afloja en el desierto, muere en él.

Isaías 61: 1-2: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados…”

La unción es una preparación del cielo, y cuando Dios unge a alguien es para hacer algo por un país o una persona; Él nos unge para reedificar. Dios nos exhorta a mantener el mensaje de esperanza y a predicar buenas nuevas, no juicio. Dios está diciendo: “el que esté quebrantado y herido, no lo voy a lastimar más, lo voy a vendar.” A los que están presos, digámosle: ¡pronto saldrás de ahí! Porque llegará un tiempo en el que Dios levantará a su Iglesia y vengará a todos los que requieren juicio.

Isaías 61:3-4: “a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.”

A la iglesia: ¡se le va a dar gloria! Y a los afligidos: ¡gloria! Dios va a cambiar tu lamento en baile. Cuando una iglesia escucha a Dios, viene el Espíritu Santo, y le es dado un mensaje, el cual decretan y como producto del mensaje comienza a ejercerse el milagro. Cuando una iglesia puede ignorar los ataques de la duda, esta será llamada “reedificadores de las ruinas”. Dios no nos lleva a lugares donde todo está bien, sino a donde hace falta reedificar, porque a esto hemos sido llamados. ¿A quiénes va a usar Dios para reedificar? A su iglesia. ¿Cuándo te conviertes en un reedificador? Cuando crees la Palabra que Dios le da al profeta.

Isaías 61: 5-7: “Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo.”

Esto no va a ser nada más para una cúpula religiosa, no. Usted será llamado sacerdote.

¿Cómo vamos a lograr esto? Orando. El que se mantiene orando, está en lo secreto, el que está en lo secreto oye a Dios, y el que oye a Dios recibe al Espíritu Santo. Quien no ora y no está en el espíritu no entiende la Palabra y se pierde la bendición de Dios; necesitas estar en lo secreto con Dios, para que te conviertas  en un reedificador.

Isaías 61:8-9: “Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo. Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová.”

Isaías 44:24-26: “Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría. Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré.”

El hombre de Dios ha anunciado un mensaje de parte del cielo, y si la iglesia está orando lo toma y lo cree. ¡Nos pondremos a reedificar nuestra nación! Dios da la Palabra pero no la proclama, sino que usa a una voz en la tierra para hacerlo; y finalmente la cumple. Él le dice a Venezuela: ¡Reconstruida serás!