“Reedificadores de esperanza”

Isaías 49:13-17: “Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia. Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros. Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.”

Cuando Dios decide algo la tierra obedece. En este capítulo Israel está atravesando una situación difícil de escasez, de hambre, la ausencia de esperanza prevalecía en los corazones, pero Dios hace un anuncio, le dice a la tierra y sus habitantes: alégrate porque tendré misericordia de ti. Aunque la situación era difícil, Dios prometía que ya no sería así. La intención del enemigo es hacerte creer que Dios se ha olvidado de ti, de tu situación y en este caso de nuestro país. Pero Dios en el siguiente versículo hace una afirmación contundente: “Yo nunca me olvidare de ti” y esa es una promesa de un Dios que no miente; nosotros podemos olvidarnos de una promesa, pero Dios nunca olvida cumplir algo que ha prometido. Nos asegura que esculpida en la palma de su mano estamos y delante de Él permanecemos para defendernos. En medio de este tipo Dios necesita edificadores de su obra y una vez ellos comiencen a accionar, todo aquello que quiera causar destrucción huirá de nuestro país.

La gente de Jesús, es gente trabajadora, gente que se desgasta por hacer la voluntad de Dios, este es un tiempo de necesidad por lo que debemos entender que no es tiempo para descansar; es tiempo de orar, de dar, de trabajar, no puedes adaptar la visión de Dios a la tuya, tú debes adaptarte a la Suya. Contamos con muchas personas que están alineadas a la voluntad del cielo, que se encuentran sirviendo, trabajando y orando por este país, saber eso nos garantiza la bendición de Dios para esta nación. El enemigo quiere distraernos con angustias y preocupaciones, para que concentrados en las cosas de este mundo olvidemos la prioridad del cielo; este año no podemos permitir que eso suceda, debemos entender que ahora más que nunca debemos trabajar, sabiendo que cuando los edificadores de Dios llegan a un lugar los asoladores se van. Es tiempo de que la Iglesia salga de los recintos, muchos desean estar ungidos para encerrarse en un templo, eso no puede suceder, no podemos encerrarnos en cuatro paredes a realizar estudios bíblicos mientras que en las calles de nuestro país existe necesidad. Entendamos que en Dios somos reedificadores y debemos trabajar en su obra.

Viene un tiempo de doble honra, un tiempo en el que no habrá más vergüenza ni confusión; si has sido humillado alégrate porque ya no será mas así, Dios levantará las ruinas de la ciudad con aquellos valientes que decidieron quedarse a reedificar, con aquellos que creyeron que Dios le daría nuevas fuerzas para permanecer en esta obra. No dudemos que Dios cumplirá lo que ha prometido, pero contigo; porque cuando Dios ha proclamado algo ten la certeza de que tú serás instrumento de su cumplimiento. Tenemos mucho por hacer, Dios nos dará las estrategias y abrirá el camino para que realices aquello a lo que hemos sido enviados. Si eres uno de los que trabaja, cree y ora por el cumplimiento de los días de gloria para este país, ya eres instrumento de su obra.