“¿Qué hombre es este?”

Mateo 8:23-26: “Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Conocer a Jesús no es solamente venir a la iglesia, de hecho, ningún dogma, norma o doctrina aprendida te hace conocerlo, ni siquiera servirle, porque aunque esto tiene recompensa no te llevará a conocerlo. Ahora bien, debes llegar a la conclusión de que conocer a Jesús es el resultado de un deseo profundo de querer hacerlo. Conocer a Jesús es lo realmente importante, porque solo esto impacta la vida del hombre, si estás sirviendo a alguien que no conoces, tu servicio puede estar disgregado, y generalmente cuando no se hace bajo esta óptica la falta de excelencia va a ser la característica de ese servicio, el que hace un servicio consciente de que es para Jesús lo hace sin esperar ningún tipo de recompensa o reconocimiento.

Cuando conoces a Jesús empiezas a ejercitar tu fe en muchas direcciones y te das cuenta de que Él no es solo una historia, sino todo lo que la Biblia dice que Él es. Jamás te conformes con lo que conoces de Jesús, porque ese día comenzarás a buscar religión y perderás la esencia y la frescura de la fe cristiana. Para el creyente cada día debe ser una experiencia de fe y poder que lo acerque a Jesús y lo aleje de Satanás.

Un día Jesús se montó en una barca con sus discípulos, como ya lo había hecho otras veces, venían de una larga travesía, Jesús cien por ciento Dios y cien por ciento hombre tuvo que someterse a un cuerpo y cuando se montó en esa barca se dio cuenta que por más poder que tenía, tuvo que humillarse al estar en ese cuerpo en el que podía sentir cansancio, hambre y sueño.  Ese día el cansancio de Jesús fue tal que se puso en la punta del barco y dice que se recostó y se quedó dormido como cualquier persona, se durmió tan profundamente que no sintió aquella gran tormenta, al punto que los discípulos dijeron “vamos a despertar al Señor para notificarle que estamos a punto de morir todos”, pero Jesús descansaba tranquilo porque eso no era nada para Él.

Dice la Biblia que todo el poder que este hombre tiene se lo dio a la Iglesia, es decir, que la misma paz de Jesús está en ti, pero el problema está en que no se usa. Jesús sabía en medio de esa tormenta que nada malo le pasaría, y cuando sabes que Jesús está en tu barco y que toda autoridad te ha sido entregada, no importa lo que te esté pasando ahora, sabes que vas a salir bien porque Dios va a intervenir, ¡jamás pierdas esa fe!

¿Para qué combatir contra tempestades si tienes al Dios que las calma? Tienes a Jesús y con Él lo tienes todo. Jesús en la cruz dio la muestra de tolerancia a la humanidad, y hoy está dispuesto a salvarla. Conocer a Jesús es más que una práctica religiosa, es un estilo de vida superior, que te hace tolerar, amar y ser diferente al resto de las personas. Lo que realmente identifica a un cristiano son sus obras, especialmente aquellas en las que el amor es el protagonista. ¡Jesús es amor! Nadie en este mundo podrá  mostrarte el amor que Él quiere brindarte cada día de tu vida.

Jesús nunca impuso doctrinas, normas o ningún tipo de condición para acercarnos a Él, dijo: “vengan a mi todos los que están trabajados y cargados que yo los haré descansar”. Conoce a Jesús, amalo, pasa tiempo con Él y conocerás la mejor vida, una llena de satisfacción absoluta, en la que tu alma y espíritu estarán en paz con Dios. Jesús nunca se bajó de la cruz porque quería salvarte a ti; para que tuvieras vida, tuvo que dar la suya, así que hoy no dudes que Dios salvará a este país. Ten fe de que lo que hoy no se ve bien, mañana estará mejor.