“El propósito de Dios en la adversidad”

En la actualidad hay más crisis que la que había antes, y nunca imaginamos estar en la situación en la que estamos; porque la adversidad cuando llega a un país o a nuestras vidas no nos avisa, y le llega a todos por igual. Jesús estando en esta tierra advirtió: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.” Por ello, cuando la adversidad llega, no debería ser motivo de asombro, porque es parte de la vida.

La vida en un 20% está compuesta de las cosas que nos pasan, de las adversidades que nos tocan la puerta; y en un 80% de las decisiones que tomemos de acuerdo a la adversidad; quiere decir que esta no es la que define nuestro futuro, sino las decisiones que tomamos en medio de ellas. Sin embargo, muchas veces dejamos que ese 20% de lo que nos sucede, defina el 80% de nuestro destino en esta tierra. La adversidad es tan solo un 20%, pero este porcentaje, aun en la mayoría de los creyentes, domina sobre el 80% de sus vidas, porque no están reaccionando a la adversidad conforme a la Palabra.

El pueblo de Israel pasó muchas veces por situaciones de crisis, las que los hizo fuertes y hoy son una potencia ante sus enemigos. Depende de nosotros que la adversidad se convierta en una pesada carga, o, en un puente que nos conecte a nuestro lugar de bendición. La Biblia nos enseña que Dios tiene un propósito, tiene un plan y está en control en medio de la tragedia, nada está descontrolado, para nosotros tal vez sí, pero para Dios no. Mientras nos angustiamos Dios está en su lugar de reposo y desde allí domina al mundo, porque dice la Biblia: “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en el habitan…”

La Palabra de Dios afirma que fuimos creados en el cielo y nuestro cuerpo formado en la tierra, por lo que no somos de este mundo, y como somos seres espirituales, fuimos creados para creerle a Dios, diseñados para ejercer fe. Dios va a usar la adversidad para que ejercitemos el músculo de la fe y seamos fortalecidos, porque muchas de las adversidades que tenemos no son enviadas por el enemigo, son respuestas de Dios a nuestras oraciones para hacernos más fuertes.