Profetiza, hijo de hombre

Jeremías 1:4 – 10: “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: !!Ah! !!ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.”

Cuando Dios va a manifestar un tiempo nuevo con su pueblo, despierta la palabra profética en sus hijos, es en ellos que habita la palabra que va a activar los cambios de los tiempos. Dios siempre busca levantar una generación por la cual pasar un carbón encendido por sus labios, con el fin de poner su mensaje, acompañado de su Espíritu y carácter, lo que trae como consecuencia que se rompa y derribe lo viejo, lo que no es de Dios; la palabra profética le anuncia que su tiempo ha terminado. Hoy, anuncio por la boca de Dios, en el nombre de Jesús, que hay cosas que Dios no edificó en tu vida, familia y país, y que el tiempo para ellas está terminando, y un tiempo nuevo de Dios va a iniciar.

Dios, cuando trae la palabra profética también levanta una nueva generación con un espíritu renovado, y lo próximo que se verá es que todo empieza a renovarse, lo viejo se actualiza y lo antiguo queda en el pasado, porque Dios hace una cosa nueva. Pero, debemos saber que Dios no edifica nada nuevo sobre fundamento viejo, por eso, la palabra profética primero arranca lo viejo y destruye los cimientos equivocados, sin dejarte vacío; y luego que ha cumplido su primer propósito, empieza a edificar y a plantar algo nuevo.

Dios, cuando escoge una nueva generación y despierta la palabra profética, les dice que pondrá una palabra nueva en sus bocas, y les aclara que no deben temer a lo que van a hablar, así las cosas que digan suenen muy grandes y difíciles. Les aclara que no deben intimidarse delante del gigante, porque es Él quien les dará las fuerzas, que no hablarán de su propia boca, sino de la boca de Dios, porque Él les ha conocido desde antes de su nacimiento, les llamó y escogió.

Él tiene un plan y un propósito, y lo que Él hizo desde la eternidad, está a punto de anunciarlo a través de la boca de sus hijos. Empezarás a hablar cosas que no conocías en otro tiempo, ¡Dios está a punto de revelarte palabras que no entendías en otro tiempo! Hay una autoridad y valentía que va a venir sobre ti, que sabrás que no viene de tu propia fuerza, te levantarás ante el gigante que creías que no se podía remover, demonios, principados y potestades que estaban envanecidos y atornillados en lugares, una palabra profética les hará entender que están a punto de ser removidos, porque lo que viene para Venezuela y los hijos de Dios es una cosa nueva. Estamos a punto de empezar a gritarlo a los cuatro vientos, a proclamar que un tiempo nuevo está llegando y que llegó el tiempo de los hijos de Dios y de la voluntad del Padre.