Prisioneros de Esperanza

Zacarías 9:11-12: “Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua. Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.”

Al evangelio se le dice “Buenas Nuevas”, es decir, buenas noticias. Es evidente que muchos cristianos se han dejado presionar por algunas circunstancias, pero en nosotros solo se respira esperanza y prosperidad. Hoy debemos saber que hay buenas noticias para nosotros, Dios nos quiere sacar de la cisterna, de esa prisión por la cual quizás hayamos estado atravesando. ¡Él ha hecho provisión para nuestras vidas!

Salmo 40:1-3: “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.”

“Esperar” indica paciencia, constancia y esperanza. Dios no es insensible como para no oír nuestro clamor, Él ha oído la oración que este pueblo ha hecho. Así que, la desesperación y la ansiedad no pueden estar en nuestro vocabulario, no podemos dejarnos llevar por las circunstancias que están pasando. Nuestra fe está puesta en que algo grande viene, y para eso debemos estar preparados. Dios nos quiere sacar de la prisión de auto complejo y de ansiedades, Él no quiere que vivamos en ese estado de preocupación. Recordemos que podemos ser responsables, sin afanarnos ni preocuparnos. Siempre hay que descansar en Dios, sabiendo que todo está en sus manos.

Igualmente, Dios nos quiere sacar de la prisión de experiencias frutadas. Todos hemos tenido fracasos, pero debemos salir de ese estado de apatía e inacción. Aquella viuda de la Biblia dijo que le quedaba solo un poco de harina para su hijo y para ella, y así dejarse morir, pero Dios le cambió la historia, intervino para que no muriera, y es que cuando compartimos lo nuestro con otros, Él lo multiplica. (1 Reyes 17:8-24).

El Señor pondrá su pacto entre Él y nosotros. Él ha hecho un pacto de sangre con nosotros para darnos esperanza y cosas que ni siquiera hemos imaginado, y si la sangre de un cordero era valiosa, ¡cuánto más lo será la del Cordero de Dios! Esa sangre asegura nuestro avance y garantiza nuestra herencia espiritual, la de los tesoros del cielo. Los hijos tienen derecho de disfrutar de los tesoros del cielo, así que esa sangre preciosa de Jesús nos da derecho a disfrutar de la herencia del Padre; somos herederos juntamente con Cristo.

La Sangre de Cristo nos libera de enfermedades y accidentes, y de todo ataque que el enemigo quiera traer sobre nosotros. La vida está en la sangre, y hay cristianos pálidos porque no reciben el poder de Su sangre.

Dejemos ya la queja, de estar hablando de la crisis, ¡hablemos fe! Cambiemos lo que conversamos para que cambie lo que vemos, eso se llama fe. Tenemos un Dios que da vida a lo muerto y llama lo que no es como si fuese. Cultivemos una comunión con el Espíritu Santo, porque allí está nuestra fortaleza. Sigamos sembrando y amando, porque a su tiempo segaremos. Hoy Dios nos llama prisioneros de esperanza, porque somos prisioneros de lo que Dios va a hacer.

En este tiempo, Dios no nos ha hablado de guerra, Él nos ha hablado de una gloria que viene para este país, y nos dará su gracia para salir de esta gran cisterna; esa gracia, cuando somos débiles, nos hace fuertes. Hay tres virtudes que no debemos perder: la fe que nos sostiene, la esperanza que nos impulsa, y el amor que nos motiva. Agarrémonos de ella, porque son el ancla de nuestra alma, voluntad y emociones, recordemos que esa ancla controla nuestro intelecto.

Dios tiene una unción especial para este tiempo, para una restauración doble. Somos un reino de sacerdotes, una clase especial de Dios. Recordemos que cuando llevamos el mensaje de Jesús, somos sacerdotes, porque estamos reconciliando al hombre con Dios. “Ministro” es el facilitador de la gracia de Dios. Él nos ha sacado del hoyo de la desesperación para hacernos sacerdotes. Y como mi pueblo ha tenido que sufrir doble porción de deshonra e insultos, por eso recibirá en su país doble porción de riquezas y gozará de eterna alegría. (Isaías 61:7). “Doble” representa doble porción. Así que un día, ser venezolano volverá a ser sinónimo de gran orgullo. Dios aumentará el doble lo que habíamos perdido. Dice la Biblia: “tendrán gozo eterno” (Isaías 51:11).