¿Posible o imposible? Decide con tu fe

La mayoría de las personas son derrotadas sin siquiera haberlo intentado, porque las circunstancias le hacen pensar que es imposible lograrlo. La única batalla que pierde un creyente es la que no pelea. Mientras tengas la fe para intentarlo otra vez, siempre podrás cambiar lo imposible en posible. La fe no viene del saber, sino de creer en el corazón, sin dudar, que Dios y su palabra son verdad, y ante Él, cualquier circunstancia adversa en tu vida debe retroceder.

Aunque hemos hecho cosas, no hemos descubierto el secreto de la fe, y vemos las cosas imposibles, porque no lo hemos alcanzado, pero eso no significa que no podamos obtenerlo. Cuando no intentas, pierdes tu milagro. Un milagro no se trata solo de Jesús, el mismo lo dice: “para el que cree todo es posible”; quiere decir que depende de tu fe. Así que, si lo has intentado y no lo has logrado, no cambies el objetivo, sueño o propósito, cambia la estrategia, porque puede ser que no estés usando la fe sino tu capacidad; puede ser que solo estés imitando la fe. Hay una fe que no viene del creer, sino de aprender prácticas religiosas; esta no funciona, porque es falsa, de apariencias y que no produce milagros, pero la fe de Jesús puede hacer posible lo imposible.

El creer e intentar lo imposible, una y otra vez, hará que se manifieste lo posible. Aunque no entiendas, no te rindas, inténtalo otra vez. Tus mejores victorias no las has intentado. Quien no cree por algo imposible, y hace lo posible para lograrlo, nunca lo obtendrá. Si tienes fe, no creerás lo que puedes hacer, sino lo que no puedes; pero, quien no cree, está mirando al que sí, para criticarlo. La voz de la fe, el Espíritu Santo y la Palabra siempre serán más fuertes que la de la incredulidad y la duda.

  1. Si no vences con tu fe lo que es difícil, jamás conquistarás lo que es imposible. La gente cree hasta que es difícil, la fe no nos fue dada para lo fácil, común o posible. Si no eres capaz de derrotar lo difícil con tu fe, jamás lograrás lo imposible, porque aunque es difícil para ti, para Dios no lo es. No cuentes con tu fe, cuenta con tu Dios.
  1. Vence el miedo al fracaso y sal de esa zona, porque esa zona te mantendrá en lo imposible. No importa cuántas veces tengas que intentarlo, pierde el miedo a hacerlo, cree e inténtalo otra vez, la fe cree que el futuro está garantizado; el miedo es la ignorancia de las promesas de Dios. La fe debe desarrollarse; mientas más la uses más fuerte se hará. Hay cosas que no harás porque confías en lo que sabes y tu lógica te dirá que es imposible.
  1. Lo imposible no lo derrotan los que saben, sino los que creen. Cuando piensas que lo sabes todo, pierdes la humildad, y te alejas de la respuesta a tu milagro, porque el orgullo hace lugar en tu corazón.

Habacuc 2:4: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.”

Cuando confías en tu conocimiento podrás hablar mucho, pero nunca alcanzarás tu milagro; sin embargo, un corazón humilde, que depende de Dios, siempre alcanzará lo imposible.

1 Samuel 17:38-40: “Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.”

  1. Cuando pierdes el miedo, corres hacia tu gigante: A Dios le gusta la gente de fe osada, que no se rinde, porque son aquellos que no ven el problema, sino el poder del Dios que está con ellos.

1 Samuel 17:44-47: “Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.”

5. Tú eres un hijo de Dios, con la capacidad espiritual de creer lo mismo que Dios cree. En ti está la naturaleza divina; eres un hijo de Dios cuando crees en él: 1 Juan 5:1: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” Y así, te conviertes en un vencedor. 1 Juan 5:4: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”

Asimismo, entiende que todo será más difícil en lo natural, pero para ti hay una estrategia sobrenatural. Para los hijos de Dios todo es más difícil pero todo es posible, porque los hijos de Dios no somos vencidos, sino más que vencedores.

  1. Si es posible en el mundo espiritual, será posible en el mundo natural. 1 Corintios 2:9: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

 

Tu provisión ya está preparada, tu milagro ya está hecho; el que no lo veas no quiere decir que no existe. Cuando la fe te hace entender que ya fue hecho en el espíritu, podrás verlo en lo natural. Nada existe en lo natural sin que antes haya sido en lo espiritual, y solo lo materializarás a través de la fe.

Hebreos 11:3: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”

1 Corintios 2:10-12: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido…”

  1. Los hombres jamás deben ser mi medida, Jesús es mi medida de fe. Lucas 18:27: “Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.” Dios no es como los hombres. Deja de compararte con otros, el hecho de que otro no lo haya hecho, no significa que tú no lo puedas lograr. Si Jesús lo hizo, tú lo puedes hacer, porque Él habita en ti. Atrévete a creer por todo lo que Él se atrevió a creer. Juan 14:12, Marcos 11:23, Gálatas 2:20.
  1. No veas tus propios límites, Jesús vive en ti. Juan 14:12: “12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” Efesios 3:20: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros…”9. Háblale a lo que parece imposible que te oiga. Marcos 11:22-24, háblale al mundo espiritual declarando la palabra de Dios anunciando que crees. Todo tiene oídos y tú tienes una boca de fe. Romanos 4:17
  1. Dios vendrá a desafiar tu entendimiento y razonamiento humano. Cuando no alimentas tu espíritu, al encontrarte con la palabra de Dios, no creerás, sino que razonarás. Puedes entender por fe, pero no puedes entender cómo funciona, porque se capta en el espíritu. 1Corintios 1:18, Hebreos 11:3.
  1. Renueva tu mente para la batalla, todos los días. Cuando intentes algo, y no lo consigas, no hay que cambiar el objetivo, sino la estrategia; y seguir intentando hasta lograrlo.
  1. Desarrolla tu oído espiritual para oír a Dios. Romanos 4:17-18: Podemos escuchar, pero si no entendemos correctamente, retrasaremos nuestro milagro, porque casi siempre oímos lo que deseamos tener, y no lo que debemos ser. El gran secreto de la fe es oír atentamente y obedecer; fe es oír a Dios y obedecerlo. Deuteronomio 18:1-2. Todo lo que viene de la fe, viene por el oír.13. No dejes morir tu sueño, lo imposible sucederá. Si lo puedes imaginar, ya dejó de ser imposible, porque en el momento que lo sueñas, entra al plano de lo posible. Génesis 37:9-10. No dejes de soñar porque a otros no les gusta el plan que Dios te dio. No importa en qué problema te meta la circunstancia; si tu sueño no ha muerto, te mantendrá vivo y te sacará en alto. Génesis 37:18-20, los primeros que intentarán matar tu sueño son quienes te rodean, pero no permitas que lo hagan; ellos han muerto a su sueño y te quieren en ese terreno. Quien entiende su sueño, le hace entender los sueños de Dios a otros. Génesis 40 y 41.

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