“Por sus Heridas”

Jesús, estando en la tierra, les dijo unas palabras poderosas a sus discípulos y a las personas que le oían, advirtiéndoles que, en “este mundo tendréis aflicciones”. La palabra “aflicciones” traduce “sufrimientos”. Si Jesús tuvo aflicciones, problemas y tribulaciones en la tierra, siendo el Hijo de Dios, entonces, no podemos pensar que nosotros no las tendremos. A pesar de eso, Jesús nos dice que confiemos porque Él ha vencido la aflicción, el sufrimiento y el problema. Si Jesús las venció, tú también lo harás, porque Él estará contigo.

El problema y la aflicción buscan minar tu fe. Respecto a la fe la Biblia dice que: “Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1) Si no tienes esperanza, no puedes tener fe. La fe se alimenta de la esperanza. Si no esperas nada por el cambio de tu país, de tu familia o situación, ¿cómo puedes esperar un cambio? Habrán sistemas y personas que te defraudarán, pero Jesús no te va a decepcionar. El problema es que, de tanto sufrimiento, algunos han cerrado sus corazones para evitar volver a sufrir; pero, Jesús nos dice que todo aquel que en Él crea, no se perderá, sino que tendrá vida eterna.

La Biblia dice que por las heridas de Jesús hemos sido sanados; no solo se refiere nuestro cuerpo, sino también a las heridas emocionales. Abre tu corazón a Jesús, porque es quien puede sanarte el corazón. Esas aflicciones deben salir de tu vida, porque hay alguien que las venció. ¡Jesús sufrió tu aflicción! Es un error creer que Él no te entiende y no pasó por esa situación. Hebreos 2:18: “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” ¡Jesús sintió tu aflicción y quiere ayudarte!

¿Qué califica a Jesús para ayudarte con tus problemas? Porque Él los sufrió (Isaías 53:1-4) Todo Él lo sufrió en la cruz. ¿Cómo no te ayudará? Por sus heridas fuiste sanado. En medio de tus situaciones, Él está contigo para socorrerte.

Isaías 53:3: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”. 

Jesús venció la aflicción en medio de una sociedad que le decía ser un hijo ilegítimo, despreciado por sus hermanos. Él sufrió y padeció sufrimientos; sin embargo, fueron nuestras debilidades las que más le afligió en la cruz, y no los clavos y los azotes. Jesús es poderoso para socorrer a los que padecen dolor, porque Él vivió y padeció todas las aflicciones de la humanidad en la cruz.