“Por sus Heridas”

Juan 20:24 “Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.”

Estamos tan afanados por las cosas de este mundo que no estamos cuando Dios nos requiere. Todo tiene su tiempo y su momento. Nunca hay que creerse que no las sabemos todas, tenemos que ir día a día a la presencia de Dios y cuando hay una circunstancia difícil tenemos que orar.

No perdamos el norte y la dirección, vamos a conquistar a Venezuela para Cristo, pero será por la oración, la única forma de escuchar a Jesús es orando. ¿Cómo Dios no te guardará si estás orando? No podemos ceder ante las circunstancias, tenemos el poder a través de las heridas de Jesús, en ellas somos más que vencedores.

Si pasaste por una circunstancia en el pasado no es para desear cambiarla sino para darle la gloria a Dios porque saliste de esa dificultad y eres una nueva persona.

Juan 20:25 “Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré”

Tomas no quería creer hasta que tocara y metiera sus dedos las heridas de Jesús. El justo por su fe vivirá, eso es lo que Jesús quiere para nosotros. La relación con Dios es vertical no horizontal y no consiste en lo que veas sino en lo que creas, llama las cosas que no son como que si fuesen.

Juan 20:26 “Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.”

Las puertas del lugar donde estaban los discípulos de Jesús estaban cerradas. También podemos decir que Tomás tenía cerradas la puertas de su corazón, pero a Jesús no le importó aparecer en ese lugar y mostrarle sus heridas para que las tocara porque hizo todo esto para salvarlo.

Juan 20:27Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”

Tenemos la oportunidad de decir que creímos en Jesús sin importar lo que nuestros ojos vean o nuestros oídos escuchen, ni lo que diga el periódico o las noticias. Hay que creer en Jesús, no es una razón dejar de creer a pesar de las circunstancias porque Jesús es tu Sanador y Salvador. No permitas que los problemas dañen tu corazón y te llenen de rencor u odio, espera en Dios.