“Por Jesús, me gastaré yo y gastaré lo mío”

2 corintios 12: 15: “Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos”. 

Esta carta explica el compromiso que el apóstol Pablo tenía por la obra a la que había sido llamado y por Jesús. Este compromiso era tan profundo que estaba por encima de todo y de todos. Es alarmante ver cómo en muchas iglesias existe la falta de compromiso con Dios, por poner como prioridad otros asuntos personales.

Pablo fue una persona con mucho dinero y de grandes estudios; además, era un excelente arquitecto y reconocido en las grandes ciudades, ya que construyó para los hombres más ricos del momento. Sin embargo, Pablo dijo que con sus manos trabajaría en pro de la obra de Jesús; por lo tanto, no acumulaba cosas para su propia, pues todo lo que hacía era para cumplir el ministerio que Dios le había dado.

Actualmente, la mayoría se ocupa pensando en sí mismo. Si persistimos en esta actitud, jamás podremos ayudar al país. Por otra parte, cuando tu servicio a Jesús lo haces para gastar lo tuyo, solo por ayudar al prójimo, no debes permitir que se dañe su corazón.

Pablo siempre entendió que aunque amara más, sería amado menos, siendo víctima de innumerables críticas y acusaciones falsas; y aun así, no dejó de trabajar para Dios. No obstante, hacía trabajos sociales de manera constante, por causa de la carga que tenía por cada persona en necesidad. Si usted sirve a Jesús para que alguien lo adule o le retribuya por lo que ha hecho, fácilmente sufrirá por frustración. La mejor motivación que podemos tener al servirle, es que Él sea glorificado.

Si decidimos ser cristianos, seamos de los que dan y bendicen a otros sin esperar nada a cambio. No imitemos a quienes dejan el llamado de Jesús por seguir metas personales. Esto no es cristianismo, sino individualismo.

Obedecer a Dios casi siempre será en contra de tus deseos, porque afectará tu lógica humana.

Pablo estaba dispuesto aun hasta morir por Cristo, si era necesario. En ningún momento permitió que algo le impidiera obedecer a la voz de Dios. Asimismo, no permitas que nada te desvíe del propósito que Jesús tiene para ti.

Cuando tu servicio es para agradar a Dios tendrás paz. Nuestra meta es terminar nuestra carrera con alegría y gozo.

Hebreos 6:10: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún”.

¡Dios nunca se olvidará se tu servicio a Él, porque Dios es bueno y justo!