El poder de oír y obedecer

Dios es un Dios sobrenatural, lo que quiere decir que Él va más allá de la naturaleza. ¡Él es más grande que todas las cosas! Puede sanar el cáncer, restaurar relaciones y sanar a un país. Jesús se describió a sí mismo como la “resurrección y la vida”, “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25). Desde que empezamos a leer la Biblia, hasta que terminamos de hacerlo, Dios se muestra como un Dios sobrenatural; así que, no hemos creído en un Dios muerto, sino en uno que está vivo y que puede cambiar nuestras circunstancias.

Cada vez que Dios va a actuar, lo hace a través de su Palabra; además, la fe que profesamos actúa dentro de esa Palabra. Es importante que conozcamos que por la Palabra de Dios fueron constituidos los cielos (Salmo 33:6), lo que vemos hoy fue hecho de la Palabra de Dios. Identificamos que es Dios quien nos habla, cuando lo que esa voz dice viene alineado dentro del ámbito de la Palabra; y cuando conocemos Su voz, no podremos ser engañados. Dios, para sacar a Israel de Egipto, levantó a Moisés con una palabra, y a través de ella hizo señales y prodigios. Además, Jesús dijo que escudriñáramos las Escrituras porque en ellas está la vida eterna (Juan 5:39), aun el Espíritu Santo, quien es el representante de Dios en la tierra, cuando nos va a hablar, usa la Palabra de Dios para hacerlo.

Deuteronomio 28:1-11: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.”

Si oímos la Palabra de Dios y la ponemos en práctica, Dios nos va a exaltar, y todas las bendiciones nos van a alcanzar. No debemos perseguir las bendiciones, sino estar prestos para obedecer a Dios siempre, y de esta manera, la bendición nos alcanzará. Los problemas que se nos presentan en la vida provienen de no haber escuchado y obedecido la voz de Dios. Quien obedece a medias, recibe bendición incompleta; pero quien está dispuesto a obedecer sin importar nada, recibirá su bendición completa.

Seamos hacedores de la Palabra, porque Dios no bendice a oidores olvidadizos. Los que confían en Dios y creen en su Palabra, aunque pasen por situaciones duras, eligen obedecer a Dios siempre. Estamos en tiempos muy importantes, en el final de una temporada, así que, entremos a la nueva temporada limpios, oyendo y obedeciendo a Dios. ¡Entremos a lo nuevo de Dios, a la Canaán de Él! Salgamos del desierto y entremos a la tierra en la que fluye leche y miel. Empecemos a caminar obedeciendo la voz de Dios, porque de esta forma Él nos va a bendecir.