El poder de la persistencia en la oración

Cuando alguien se rinde y deja a un lado la oración, abre el camino al fracaso. El agua rompe la piedra no por su fuerza, sino por su constancia; así que, no nos rindamos en oración, porque el milagro que esperamos está más cerca que ayer.

En cuanto a la oración, Dios coloca un gran porcentaje y nosotros casi nada. Nosotros la oración, Dios el milagro. Pero, algo debemos saber, y es que, Dios no colocará su casi todo, si nosotros no colocamos el casi nada. Si no hay oración, no va a haber actividad sobrenatural en nuestra vida.

Hay un principio que la Biblia enseña, en el que se habla de que hay milagros, peticiones y necesidades en nuestras vidas para los que hay resistencia y otros para los que no, y que esa resistencia que tienen algunos milagros, viene del mundo espiritual y de los demonios. Para ese tipo de milagros, mayormente el primer, segundo o tercer día en que oramos no lo recibimos, por lo que hay oraciones que requieren persistencia para poder vencer esa resistencia. Asimismo, hay oraciones a las que ya Dios les ha dado una respuesta, pero como esas personas no han mantenido la resistencia, no ha llegado aunque el milagro le fue dado, y se debe a la poca persistencia en la oración.

Lucas 18: 1 – 8: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.  ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Es necesario mantener la oración que estamos haciendo hasta que obtengamos la respuesta del cielo, este principio Jesús lo habló y enseñó a sus discípulos. Cuando les instruyó acerca de este aspecto, se estaba refiriendo a que sin el ingrediente de la persistencia, no habría resultado. La palabra “necesario” implica importancia y relevancia. Oración más persistencia es igual a milagro. Si oramos, pero extraemos la persistencia de la oración, no obtendremos milagros, porque ellos necesitan mucha persistencia.

La persistencia en la oración es una necesidad. Si persistimos en cualquiera cosa que le pidamos a Dios, alcanzaremos nuestro milagro. Hay cosas que le estamos pidiendo a Dios, que el infierno no quiere que se nos sean entregadas, por lo que se requiere que nos mantengamos persistiendo, aunque muchas veces sintamos que Dios no nos oye.

Ahora bien, cuando vengan los días de gloria ¿cuánta gente va a encontrar Dios en la Iglesia orando? Anhelemos estar en la casa de Dios cuando Él decida derramar su gloria. Los días de gloria van a llegar sobre los persistentes, sobre aquellos que no se rinden. Aunque hayamos sentido que los cielos han estado cerrados, nuestra persistencia va a abrir los cielos. Hemos orado por mucho tiempo y demostrado que amamos este país, ¿acaso no le hará justicia Dios a sus escogidos que claman a Él día y noche? (Lucas 18:7) ¡Dios nos va a hacer justicia!