“El poder de la perseverancia”

Muchas personas aceptan el fracaso en sus vidas porque piensan que no están destinadas para tener éxito, otros aunque saben que Jesús desea bendecirlos no creen que para ellos sea eso, creen que la falta de algunas cosas les ha marcado para vivir fracasados. Si la Biblia dice que naciste para ser exitoso no debes aceptar el fracaso de forma permanente,  porque no puedes vivir fracasado en todas las áreas de tu vida.

Lo que hace la diferencia entre los exitosos y los fracasados, es la perseverancia. El éxito son los fracasos superados por la persistencia, esto quiere decir que una persona exitosa no es aquella que nunca falla, al contrario, es una persona que nunca se rinde frente a los fracasos. La palabra perseverancia quiere decir mantenerse en el camino o en el ritmo que te has fijado, pese a las circunstancias. La perseverancia es una decisión que debes tomar, no es un don que a unos les es dado y a otros no, todos podemos ser perseverantes.

Proverbios 13:4: “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.”

La perseverancia no es tener deseo, puedes tener el deseo de ser exitoso, pero eso no es perseverancia; la palabra diligente también traduce “perseverante”, la Biblia nos está diciendo que el perezoso es pobre por no ser perseverante. La perseverancia es necesaria, es el camino para el éxito, eres hijo de Dios y por lo tanto tienes genética del cielo para el  éxito y para la grandeza. Vamos a perseverar en una meta dependiendo el valor que le demos, cuando no se valora la meta no se puede ser perseverante.

2 Corintios 11:23-2: “¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos.” 

Pablo no fue el gran hombre de Dios porque todo se le puso fácil, porque el éxito no es de flojos, todo va a costarte trabajo y esfuerzo. Pablo fue grandemente azotado, pero para que no siguiera le meta. Dejar de perseverar no debe ser una opción porque entonces serás esclavizado al fracaso, no te des por vencido, sigue intentándolo porque el éxito no es de los que nunca fallan, sino de los que nunca se rinden. ¡Deja las excusas porque Dios quiere bendecirte!