“El Poder de la oración por las pequeñas cosas”

Si no aprendemos a involucrar a Dios en las pequeñas cosas, no podremos hacerlo en las grandes. El Reino de Dios empieza en las pequeñas semillas, el problema es que creemos que no necesitamos involucrarlo en los pequeños detalles, pensamos que lo sabemos todo. ¿Cómo involucramos a Dios en las pequeñas cosas? A través de la oración. El área donde creemos que no lo necesitamos, es donde Satanás nos va a atacar, porque sabe que somos débiles donde creemos que no necesitamos ayuda.

Romanos 1:21,22 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios.”

Debemos involucrar a Dios en todas las áreas de nuestras vidas, en las áreas donde lo necesitamos y en las que creemos que no.

Romanos 1:28-31  “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia.”

Involucremos a Dios no solo donde tenemos problemas, sino también donde no los tenemos, para que Jesús esté presente en todas las áreas. El día que no incluimos a Dios en un área, ahí Satanás nos encuentra, debemos encomendarle a Dios todos nuestros caminos. Cuando lo empezamos a incluir a través de la oración en las pequeñas cosas, Dios nos va llevando de lo pequeño a lo grande. Empieza a incluir a Dios en las pequeñas cosas y vas a ver la mano de Dios en las grandes cosas.