“El poder de la alabanza en las dificultades”

Hay un gran poder cuando en medio de dificultades no renegamos contra Dios, y le alabamos aun en medio de ellas. La palabra “alabanza” significa reconocer lo que Dios es, es decir, su autoridad, dominio, que tiene el control aunque todo se vea mal y que está con nosotros aunque nos sintamos solos, eso es alabar a Dios; al diablo le molesta que le alabes, es por ello, que vive tratando que de tus labios no salga alabanza. Creemos que debemos darle alabanza a Dios solo cuando nos da los milagros que le pedimos, cuando contesta nuestras oraciones y todo sale como queremos, pero qué cuando todo va mal y no sientes a Dios  y lo que toca a la puerta no es un milagro, sino una aflicción. La Biblia nos enseña lo poderosa que es la oración y la alabanza no en medio de los milagros, sino en medio de la dificultad, el verdadero poder de la alabanza será experimentado cuando estemos en medio de dificultades.

Dicen las escrituras que Josafat fue rey de Judá, una de las doce tribus de Israel, y este rey gobernó con temor a Dios y le enseñó al pueblo a temerlo, un hombre que hizo grandes reformas en Israel para abolir lo que los otros reyes habían hecho como la brujería, hechicería, y la idolatría, un hombre que en realidad amó a Dios. Pero, él reconoció que había tenido derrotas por su falta de relación con Dios, así que comenzó una búsqueda intima con Él, y en medio de ese momento le llegan noticias inesperadas. Como venezolanos estamos viviendo dificultades, y ellas son una razón para que le demos alabanza a Dios, porque si logramos hacerlo, descubriremos un poder que va a ser desatado sobre nuestra vida, precisamente, para vencer esas dificultades. Habrá momentos en los que pasaremos dificultad y no es porque hayamos hecho algo malo sino que debemos interesarnos en preguntarle a Dios qué propósito tiene con esa dificultad.

2 Crónicas 20:2-3: “Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.”

Cuando a Josafat le llegó esta noticia tuvo miedo, pero el temor no lo controló, lo primero que hace Josafat es enfocarse en Dios, y convocar al pueblo a ayuno. La alabanza tiene el poder de enfocarnos en Dios, cuando al venir a la iglesia nos sentimos cargados, y levantamos las manos, inmediatamente somos desenfocados del problema y enfocados en Dios. El segundo poder que tiene la alabanza, es que en ella reconocemos la soberanía de Dios, “soberanía” implica señorío, reino, poder, influencia y capacidad, así que, cuando alabamos a Dios estamos reconociendo que tiene el poder y autoridad. Josafat no le dijo a Dios que grande era su problema, él le dijo al problema lo grande que es su Dios, empezó reconociendo lo que Dios es, eso es alabanza.

El tercer poder que tiene la alabanza en las dificultades, es que prepara el camino para nuestra dependencia a Dios, ella hace que dependamos de Dios, porque el lugar más seguro de un creyente es sentirse desamparado fuera de Dios, y el más peligroso es sentirse seguro en sus capacidades, pero cuando nuestra fe es colocada en Dios liberamos presiones. Cuarta cosa que sucede cuando alabamos a Dios en medio de las dificultades, es que Él actuará poderosamente a favor de nuestras vidas, peleando nuestras batallas. En quinto lugar, la alabanza exalta a Dios, “exaltar” quiere decir elevarlo sobre todas las cosas, por eso es que al diablo le molesta que adoremos, porque él siempre ha querido el lugar de Dios.

El sexto beneficio de alabar a Dios en medio de la adversidad es que la fe es aumentada, y cuando nuestra fe crece, nos acercamos al milagro, a Josafat en medio de la alabanza a Dios le cayó la fe. En séptimo lugar, en la alabanza el poder Dios se despliega, y se manifiesta, encargándose de que las propias trampas que tiendan contra nosotros, irán en contra de los que las hicieron. El octavo poder cuando alabamos a Dios es que Él trae provisión y prosperidad, Dios prospera a aquellos que le alaban en medio de una dificultad, y cuando Dios prospera lo hace para que puedas aun compartir con otros. En noveno lugar, la alabanza nos une con nuestros hermanos para que alabemos a Dios y reconozcamos que tiene poder para librarnos.

En último lugar, la alabanza nos llena de gozo, porque nos enfoca en las promesas de Dios para nuestras vidas, logrando sacarnos una sonrisa; podemos ser prosperados y sanados en medio de la alabanza. Nuestra boca es un poderoso instrumento para desatar la gloria de Dios.