“El poder de Jesús para sanar tu corazón”

El mayor poder de Jesús no está destinado para sanar nuestro cuerpo, aunque hay poder en Él para hacerlo, su poder está destinado más a sanar el corazón, que es el verdadero centro de nuestro ser. La Biblia enseña que de toda cosa que queramos cuidar, debemos cuidar nuestro corazón, porque de él emana la vida; cuidamos mucho el cuerpo, la apariencia, nuestro ser exterior, pero en ocasiones no estamos poniendo atención a lo más importante que hay que cuidar y es el corazón, debido a que es el lugar del reposo de Dios.

Todo lo que se origina en la mente o pensamientos es pasajero, pero lo que se origina en el corazón permanece. Toda relación con Dios o con otras personas que no tiene origen en el corazón, no permanece, por eso Dios no quiere tener una relación sensorial contigo, Él quiere llegar al centro de tu vida que es el corazón, es por ello, que el enemigo trata de dañarlo para hacer incomoda la morada de Dios en él. Cuando tu corazón es fraccionado en pedazos producto del sufrimiento, generalmente se crean ataduras, y una atadura es algo de lo que no  nos libramos con nuestras propias fuerzas; hay cosas que nos han pasado no solo para hacernos llorar, ha sido para que Satanás entre en nuestro corazón.

El enemigo ha logrado entrar en el corazón de muchos en la Iglesia, producto del pasado, logrando que estos lo cierren, porque los humanos en su instinto de auto protección cierran su corazón para que nadie les haga daño, pero en ocasiones no solo lo cierran para lo  malo, sino también para lo bueno, y aunque debemos cerrarlo a aquello que nos hizo daño, a Dios si es necesario abrirlo y Él se convertirá en nuestro  guardián. Hagamos de Jesús la persona más importante de nuestra vida, Él nos va a decir la verdad acerca de lo que somos, para Él somos tan valiosos que fue a una cruz y padeció por nosotros, porque nos ama y valora. Si haces a Jesús la persona más importante de tu vida lo que Él diga te va a dar autoestima y valoración, pongamos en el centro de nuestro corazón a Jesús, Él al entrar comenzará a arreglar y limpiar hasta hacer del corazón un lugar bello y es allí cuando se realiza la transformación que solo Dios puede hacer.

Salmos 147:3: “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.”

Él sana el corazón que ha sido roto, en este verso no está hablando de lo físico, sino del corazón. Quién posee nuestro corazón, posee nuestra adoración, siendo además el dueño de nuestra vida. El pasado no puede robar nuestro futuro, pero si lo dejamos puede ser el ladrón más grande del futuro.

En el libro de Mateo capítulo 5 del verso 1 al 15, encontramos la historia del amor y del poder de Jesús hacia un hombre atado y sin futuro, se observa que cuando Jesús irrumpe en la vida de alguien lo hace para bien y para siempre, de manera que nunca más vuelva a ser el mismo, porque no hay lugar en el que Jesús no pueda llegar para cambiar y transformar. Dios quiere irrumpir hoy en nuestra vida para decirnos que no debemos vivir fracasados para siempre, y Jesús no solo irrumpe donde está su gloria sino que también irrumpe donde hay sepulcros; nada está fuera del alcance de Él. Jesús ha irrumpido en nuestras vidas para decirnos que si podemos ser personas exitosas, no vivamos del pasado, ni fijándonos en lo malo porque eso es lo que usa el diablo para atarnos y mientras estemos así, estaremos en sepulcros.

Al no olvidar, ni perdonar estaremos atados, y ese dolor estará en el lugar de intimidad, por lo que estaremos teniendo comunión con él y de tanta comunión con él se hace tan fuerte que se vuelve tóxico, teniendo una raíz, de la que provienen enfermedades, por eso algunas personas recaen en enfermedades que los médicos no pueden tratar y el único que puede tratar con esa raíz es Dios. Debemos dejar entrar a Dios a nuestra intimidad, Él está deseoso de hacerlo y de sacar el pasado, trayendo sanidad a nuestra vida. Si guardamos en nuestro corazón cosas buenas, entonces daremos frutos buenos, pero si guardamos cosas malas, tendremos una mala cosecha. No vivamos del pasado, porque hay un gran futuro lleno de cosas que Dios tiene para nosotros y mientras haya una Iglesia que tenga a Dios en su corazón no hay diablo que pueda dañar nuestra nación.