“El poder del amor inalterable”

Dios ha puesto favor y gracia en cada uno de nosotros, entiéndase por favor y gracia, una acción que no puede ser remunerada. Las circunstancias nos pueden hacer sentir que estamos cargados de problemas, dificultades, angustias, pero Dios nos da la salida mediante el favor y gracia que ha puesto sobre  nosotros.

Salmos 103:4: “El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias.”

Salmo 30:5: “Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida…”

Salmo 5:12: “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.”

El favor y gracia es algo inmerecido, es aquel poder sobrenatural que abre puertas que nadie puede abrir, no lo hemos ganado ni tenemos la capacidad de pagarlo, y lo obtenemos mediante el sacrificio de Jesús en la cruz; pero como todas las promesas, debemos creerla para activarla en nuestras vidas. Cree que Dios te ha cubierto de su favor y gracia.

La religión dificulta todo con sus normas, pero Jesús simplificó todo, enseñándonos que debemos amar a Dios y a nuestro prójimo. Muchas de las situaciones que vivimos diariamente, son falta de amor en las personas, muchas conductas negativas, violentas e incluso enfermedades, pudieron evitarse dando amor.

Efesios 6:24: “La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.”

Antes debemos entender que el amor es la práctica de principios bíblicos, al necesitado y al prójimo, debemos vivir mostrando ese amor que no depende de las circunstancias que nos rodean, pues es inalterable; y una vez que comiences a vivir de esta manera el poder de la gracia y favor de Dios será desatado en tu vida.

Jesús nos pide amar a Dios con un amor inalterable y a su vez a nuestro prójimo con el mismo amor inalterable, sin importar sus acciones; el mayor ejemplo de este amor lo mostro Jesús, ya que ni la cruz pudo alterar su amor hacia nosotros. No dejes que circunstancias, acciones o traiciones, alteren el amor de Jesús en tu vida. No hay acción que podamos llevar a cabo, que nos haga merecedores de la gracia de Dios, es una herencia obtenida por medio del sacrificio de Jesús en la cruz.

¿Cómo podemos mostrar ese amor inalterable, como podemos amar a Dios? sirviendo a otros, amando a la gente, no hay otra manera de amar a Jesús. Como lo expresa en Mateo 25:35-36: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” Cuando hacemos alguna de estas cosas a nuestro prójimo, las estamos haciendo para Jesús. Podemos hacer este servicio sin dejar de cumplir con nuestras obligaciones.

Pablo bien lo dijo, nada podrá separarme de este amor inalterable, mantengámonos firmes amando, aun en este tiempo de crisis sigamos dando, amando, ayudando, trabajando por nuestro país; no desmayemos en el propósito de Dios, porque aquellos que decidan vivir en medio de este amor inalterable, serán cubiertos de gracia y favor. No podemos ser una Iglesia de amor conceptual, de un amor de boca; amor no es sentir o decir, amor es hacer, el amor tiene obras, tiene servicio, no hay manera de servir a Dios si no sirves al prójimo, no existe manera de amar a Dios si no amas al prójimo.

Apocalipsis 2:2-4: “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos. Y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.”

 En estos versos somos exhortados a no olvidar el primer amor y las obras que conlleva, a veces nos afanamos arduamente en un trabajo para Dios, pero Él no quiere que trabajes según tus deseos, el desea que hagas la obra que está alineada a su propósito. Cuidémonos de nunca desplazar o sustituir las obras de amor por el trabajo religioso. No importa donde el favor y gracia de Dios te lleven, nunca dejes de practicar el amor al necesitado, nunca dejes de ser el Cristo que la gente ve, nunca dejes de practicar las primeras obras.

El favor y la  gracia de Dios que serán activados por medio de la práctica de ese amor inalterable, es lo que traerá los días de gloria que Dios ha prometido, es lo que hará que la Palabra de Dios sea cumplida en tu vida. No desmayes, no importa lo que se avecine sobre tu vida, no dejes de hacer las primeras obras, porque nada tiene el poder de separarte del amor inalterable de Jesús.