Persistir en vivir por fe


La fe es la convicción de las cosas que esperas, hay cosas que no ves ni entiendes, pero son las que Dios preparó para bendecirte, y cuando estás conectado con Él y Sus promesas todas estas cosas se hacen realidad.

¡Quien vive por fe no anda por vista! Porque la fe nos dice todo lo contrario a lo que estamos viviendo. La palabra de Dios no va a venir a ti si no te acercas a Él, mientras más te acercas a Dios, el diablo no podrá hacer nada contra ti. Acostúmbrate a estar cerca de Dios y a creer su Palabra. Esta leve tribulación momentánea no logrará que nuestra fe caiga, porque estamos parados en la roca que es Cristo. ¡El justo vive por fe! Y entiende que todo lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía, todo lo que nos hace falta lo vamos a sacar de lo que no se ve. Así comenzamos este camino y así lo vamos a terminar. Nosotros no estamos desamparados, tenemos un Dios que suplirá conforme a sus riquezas en gloria.

Hebreos 11:6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”

Tú puedes convertirte en un religioso mecánico repitiendo la palabra de Dios, pero si no te acercas a su presencia nada va a pasar, porque es en su presencia donde Él habla a tu corazón y pone el poder de la palabra para vencer al mundo. Tenemos la victoria por la fe, pero tenemos que ir con Dios, porque si no conectamos nuestro corazón al Espíritu de Dios nada va a suceder. Cuando Dios me habla al corazón Él pone fe en mí para deshacer las obras del diablo y para darnos vida y vida en abundancia, así que no importa lo que el enemigo haga, porque la Palabra de Dios me da el poder para derrotarlo. Cuando Dios habla a mi oído espiritual se produce el poder de la fe, porque la fe es por el oír y el oír la Palabra de Dios. No es asunto de disciplina, es asunto de acercarme a Él. Dios quiere hablarte y bendecirte.

Isaías 1:19 “Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra”.

El bien para nuestras vidas no se manifiesta hasta que oímos a Dios. Porque toda bendición y victoria está encerrada en la Palabra de Dios. ¡Él envía su Palabra y me sana, me prospera y me socorre! Todo creyente que quiere oír a Dios debe ir a la casa de oración, si, Él está en todos lados y siempre te escucha pero para quienes vienen a orar a Su casa, que es llamada casa de oración hay bendiciones. En los días difíciles hay que armarnos en la fe. ¡En medio de cualquier dificultad Dios nos va a bendecir!

Hebreos 4:1-2 “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.”

¿Usted se sentiría angustiado en la presencia de Dios? ¡No! Porque cuando estamos con Dios somos invencibles, bendecidos e intocables. Cuando pedimos Su presencia comienzan las promesas de Dios a cobrar fuerza en nuestro corazón. Si usted no se acerca a Dios no va a tener victoria, Porque Dios trabaja a favor de los que le buscan. ¡Comenzamos con fe y con fe vamos a terminar!

Filipenses 4:7 “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Cuando Dios te habla la paz que sobrepasa todo entendimiento se apodera de ti. Dios siempre trabaja en función de su voluntad, no de la nuestra. Si usted le pide algo a Dios conforme a lo que Él habló, responde rápido. Todo lo que es conforme a Su voluntad Él lo oye, y si nos oye, tenemos todas nuestras peticiones respondidas y cumplidas. ¡Usted será bendecido porque Dios ha hablado a su corazón! Pero tiene que acercarse a Dios.

Hebreos 11:7 “ Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.

A nosotros va a venir bendición del cielo porque estamos siendo un canal de bendición para este país. ¡Un hombre justo es un hombre que le cree a Dios! Vamos a escuchar a Dios hasta que Cristo venga y vamos a tener victoria todos los días de nuestra vida. El mundo se resiste a tu fe y a que tú estés con Dios, porque no hay nada a lo que el diablo tema más que a un hombre o una mujer que está siempre cerca de Dios para oír su Palabra.

Mateo 8:23-27 “Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?”

Cristo creyó la Palabra que el Padre le había dado, y Él sabía que el diablo no podía oponerse a esa Palabra porque Dios la había anunciado y Él la había creído. Cuando Dios te pone en el corazón algo que Él hará, ten paz, porque lo que Él anuncia con su boca lo hace con Sus manos.

David llegó a matar bestias por causa de su fe, porque cuando el Espíritu de Dios cayó sobre él, no se apartó de él. David no pensaba que era un joven frágil y esos eran animales fuertes y salvajes, él solo creía y lo enfrentaba. Y cuando fue a ver a sus hermanos a la guerra y escuchó sobre el gigante que se burlaba del pueblo de Dios, le dijo al rey Saúl que le permitiera luchar ¡porque él tenía fe! Dios puede hablar al corazón de quien le oye y pedirle que haga cosas que los demás no entenderán, pero Dios siempre va a respaldar a quien cree en Él.

1 Samuel 17:43 “Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.”

Cuando Dios propone algo a en tu corazón ¡hazlo con fe! Porque Él te va a respaldar. El mundo no es del diablo, sino de Cristo y de su Iglesia. ¡Hay que oír más a Dios! Poco oigo, poco avanzo, conquisto y soy prosperado. ¡Vienen días de gloria! ¡La fe trae gloria! ¡Cree en esta Palabra!