“Persistiendo en la oración”

Nadie persiste en oración si no tiene la fe de que lo que está pidiendo se va a cumplir. Cuando compras un producto, ese producto viene con una garantía, una promesa de parte del fabricante, la cual te da la seguridad de que va a cumplir su función. Pero esa garantía tiene un tiempo y condiciones para ser reclamada. Toda garantía está asociada a la promesa que fue dada, y es importante conocerla para poder reclamarla.

Es importante que conozcas la Palabra, de ese modo, conocerás las promesas de Dios. Dice la palabra: clama a mí, y yo te responderé. Es una promesa, pero la condición es clamar. Debes conocer cuál es la promesa y cuáles son las condiciones para que se cumpla. Pero, igualmente, es necesario conocer al dador de esa promesa.

Hebreos 11:11: “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.”

Debemos tener claro quién nos da la garantía del cumplimiento. Si persistimos en oración, lo que pedimos, se va a cumplir; porque Dios mismo es la garantía de sus promesas. Cuando no tenemos claridad de quién es Dios, nuestra oración persistente puede ser detenida.

Isaías 40:27: “¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?”

Eso le ocurre a un pueblo que no conoce a Dios. Pero nosotros si conocemos a nuestro Dios y tenemos la seguridad en el que lo ha prometido.

Isaías 40:28-29: “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.”

Dice la Palabra que los muchachos se fatigan y se cansan, ¿quién es más fuerte que un muchacho? Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas. ¡Esas son las promesas de parte de Dios! El conocimiento de ese Dios vivo nos da la garantía de nuestro milagro.

Isaías 40:3-5: “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.”

¡Que el desierto no calle tu voz! Si Dios prometió días de gloria, días de gloria vendrán. ¡Porque Él es fiel a su Palabra!