“Persevera en oración”

Lucas 18:1: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.”

Jesús dedicó una parábola para que nosotros entendiésemos que la oración debe ser siempre sin desmayar, habló de sostener la petición hasta que se obtenga el resultado. Y la Iglesia debe aprender a orar sin desmayar, a no soltar su oración hasta que la vea, a eso se refiere Jesús al decirnos que perseveremos en la oración. Esta característica de perseverancia en la oración identificó a la Iglesia primera.

La mentalidad facilista es la que ha generado que no se persevere cuando se pide, pero no debemos soltar nuestra petición a pesar de que veamos contradicciones, hay que mantenerla hasta que la conquistemos. Oremos con el enfoque de la mente, es decir, presentémonos  delante de Dios con una lista clara de las peticiones, y no tachemos ninguna hasta que hayamos obtenido respuesta, no permitamos que las contrariedades muevan nuestra petición de oración.

Hechos 1:14: “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.”

Hechos 2:42: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

Los discípulos estaban de acuerdo en las peticiones que iban a realizar, esta Iglesia primera entendió que había que orar siempre y no desmayar. Una de las razones por la que no perseveramos en una oración, es porque no entendemos la manera en que Dios obra, estamos más pendiente de los sentidos naturales, que los espirituales, y como vemos que nada está pasando, nos decepcionamos; pero hay que conocer que Dios obra por caminos misteriosos, la Biblia dice que lo que Dios nos da en respuesta de nuestras peticiones son cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido a corazón de hombre.

En ocasiones queremos que Dios haga las cosas como nosotros deseamos, pero Él no siempre obra como queremos o esperamos, recordemos que no fuimos llamados a entender, sino a obedecer, y a orar sin desmayar. Dios siempre va a obrar aunque no lo veamos, y aunque todo se ponga peor, tenemos que confiar que nuestro galardón es grande, porque Dios obra por sendas misteriosas y nos bendecirá de la manera que menos esperemos.

Antes de trabajar en nuestra petición, Dios trabaja en nosotros, porque no puede edificar algo nuevo sobre algo viejo, hay cosas que Él quiere que soltemos para poder agarrar lo nuevo que quiere darnos. Dios siempre está obrando, alegrémonos así no veamos, porque Él siempre está actuando a nuestro favor.  ¡Confiemos!, porque Él está en control y a los que aman a Dios todas las cosas le ayuda a bien.